Un exhaustivo relevamiento de opinión pública encendió fuertes alarmas en el seno del Poder Ejecutivo Nacional al cumplirse un hito clave de la gestión libertaria.
A más de dos años y medio de haber tomado el mando de la Casa Rosada, los indicadores de percepción ciudadana muestran un notable desgaste motivado por el impacto directo de la crisis económica en la vida cotidiana de las familias argentinas. El deterioro del poder adquisitivo, la pérdida de puestos de trabajo y la desilusión de un sector importante de su propia base electoral configuran un escenario sumamente complejo para el mandatario, quien mantiene un núcleo duro pero evidencia fisuras preocupantes en el frente social.
Cae la aprobación por la crisis diaria y el impacto en los salarios
Según el sondeo, tras cumplir sus primeros 1.000 días de mandato, el presidente Javier Milei registra un 58,2% de imagen negativa frente a un 41,8% de percepción positiva. La causa de este declive radica principalmente en el golpe al bolsillo: el 57,4% de los encuestados afirmó estar en una situación económica peor que antes, mientras que solo 2 de cada 10 percibieron algún tipo de mejora. En este contexto, las mayores preocupaciones pasaron a ser los sueldos bajos y el desempleo, desplazando a la inflación del primer lugar de la agenda ciudadana.
Esta transformación en las prioridades trajo consigo una dura lectura sobre las políticas oficiales. Un 57,6% de los consultados —porcentaje que incluye a una porción significativa de personas que apoyaron al Presidente en las urnas— consideró que las medidas implementadas por la administración libertaria favorecen centralmente a la clase alta. Asimismo, al indagar sobre la dinámica de poder real en la conducción del Estado, un 37,4% sostuvo que la toma de decisiones la encabeza el propio Milei, mientras que un 26,8% consideró que quien realmente maneja las riendas es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seguido por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con el 11%.
Proyección electoral, grieta de género y marcada disparidad regional
En el terreno puramente político, el informe evaluó los posibles escenarios frente a eventuales comicios presidenciales. En una primera vuelta, Milei se mantendría al frente con el 38,5% de los votos, seguido por el gobernador bonaerense Axel Kicillof con el 24% y la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman con el 10,4%. Sin embargo, la brecha cambia drásticamente en una hipotética segunda vuelta entre las dos principales fuerzas: en esa instancia de balotaje, Kicillof se impondría con un 43,1% frente al 41,9% del actual jefe de Estado.
El desglose de la intención de voto expone marcadas brechas demográficas y territoriales:
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Sesgo de género y edad: Entre los hombres, la intención de voto a favor del mandatario alcanza un 46,2%, pero cae rotundamente al 31,4% entre las mujeres, marcando una brecha de casi 15 puntos. Por su parte, en el segmento de menores de 30 años la adhesión libertaria llega al 44,5%, superando por nueve puntos al apoyo recibido entre los mayores de 50 años.
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Brecha entre Córdoba y Buenos Aires: La evaluación de gestión muestra un marcado contraste geográfico. En la provincia de Córdoba la imagen positiva asciende al 54,2%, mientras que en la provincia de Buenos Aires se hunde al 37,3%. Esta diferencia de percepción económica —donde el 62% de los bonaerenses afirma estar peor contra el 43,4% de los cordobeses— se proyecta directo a las urnas: en un balotaje, Milei obtendría un 55,7% en Córdoba pero caería al 38% en territorio bonaerense, una diferencia de casi 18 puntos.
A pesar del complejo panorama, el Presidente logra retener al 71% de los votantes que lo acompañaron en la segunda vuelta de 2023. Sin embargo, el informe advierte sobre un desprendimiento riesgoso dentro de sus propios simpatizantes: un 12,3% de quienes lo votaron evalúa hoy la gestión con la nota más baja (1 punto) y un 11,2% le asigna entre 2 y 5 puntos, lo que significa que casi un cuarto de su caudal electoral original hoy califica su gobierno en términos negativos.
