Aunque el índice general de precios al consumidor mostró una desaceleración en el mes de agosto al ubicarse en el 1,7%, las cifras oficiales ocultan una disparidad alarmante al interior de la canasta familiar.
La brecha entre el costo de los productos y los gastos fijos mensuales no para de ensancharse, generando una fuerte presión sobre la economía de los hogares. Mientras que el precio de los bienes registró un alza del 1,4% mensual, el rubro de los servicios trepó un 2%, consolidando una brecha de precios que se vuelve severa cuando se analiza el comportamiento acumulado en lo que va del año.
Diferencia de 8,8 puntos: tarifas y gastos fijos asfixian el presupuesto
El panorama acumulado entre enero y agosto de 2026 expone la verdadera magnitud del problema. En los primeros ocho meses del año, la inflación general acumuló un 21,3%. Sin embargo, los servicios sufrieron un incremento del 27,1%, en contraste con el 18,3% registrado en los bienes; lo que representa una diferencia abismal de 8,8 puntos porcentuales. En la comparación interanual, el salto es aún más pronunciado: el costo de los servicios se disparó un 41,8%, muy por encima del 29,5% de los bienes y del IPC general, que avanzó un 33,5%.
Esta disparidad explica por qué las familias no perciben la baja de la inflación en la vida cotidiana. Los servicios engloban prestaciones rígidas como luz, agua, gas y transporte público, gastos de primera necesidad donde los consumidores prácticamente no tienen margen de recorte:
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Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles: Fue el rubro que más aumentó en agosto a nivel nacional con un 2,8% (contra el 1,7% del IPC). En la medición interanual, acumula una suba del 49,1%, ubicándose 16 puntos por encima de la inflación general.
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Transporte: Registró un alza del 1,5% en agosto, sumando un 21% desde diciembre y un 38,2% en los últimos doce meses.
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Otros sectores desbocados: Rubros como Educación, Salud y Comunicación también continúan evolucionando por encima del promedio general.
Polémica por la canasta del INDEC y el impacto según consultoras
La distorsión entre bienes y servicios reabrió el debate sobre el método de medición oficial. El esquema actual que utiliza el INDEC para calcular el IPC se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, una ponderación antigua donde los bienes tienen un peso desproporcionadamente mayor que los servicios. Si bien para este año estaba prevista la implementación de una canasta actualizada (ENGHo 2017/18) que elevaba la participación de la vivienda y servicios del 9,4% al 14,5% y reducía alimentos del 26,9% al 22,7%, la nueva metodología fue descartada, hecho que desencadenó en su momento la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo.
Según estimaciones realizadas por la consultora privada Equilibra, si se aplicara la estructura de consumo más moderna y representativa de la actualidad, la inflación de agosto habría sido del 1,8% (en lugar del 1,7% oficial) y el acumulado de los primeros ocho meses habría alcanzado el 22,6% (frente al 21,3% reportado). A pesar de que las variaciones metodológicas no transforman drásticamente el dato global, sí confirman que los gastos fijos más difíciles de recortar siguen ganando peso y erosionando mes a mes el poder adquisitivo de la población.
