En una rueda marcada por la cautela global y crecientes dudas en torno al financiamiento y la acumulación de reservas, el riesgo país elaborado por el JP Morgan experimentó un nuevo repunte y trepó hasta los 628 puntos básicos, alcanzando su valor más alto en los últimos seis meses.
La tendencia negativa impactó de lleno en los activos financieros de la Argentina tanto a nivel local como en Wall Street. En la plaza porteña, el índice S&P Merval operó con un retroceso del 3,3%, ubicándose en los 2.798.925 puntos básicos, arrastrado por las principales acciones del sector bancario y energético.
Entre los papeles líderes locales, las mayores bajas se registraron en:
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Banco BBVA: -3,9%
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Grupo Financiero Galicia: -3,8%
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Grupo Supervielle: -3,4%
En tanto, el rojo también se replicó con fuerza entre los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York, donde se destacaron las caídas de Central Puerto (-8,4%), Telecom (-7,2%) y Cresud (-6,1%), en sintonía con el desplome de los bonos soberanos en dólares.
Factores locales y volatilidad global
El deterioro de los indicadores financieros responde a un combo que combina un entorno internacional más restrictivo con interrogantes domésticos vinculados a la capacidad de acumulación de divisas y la cobertura de los compromisos financieros de cara a los próximos años.
Informes de entidades de la city financiera advierten que la menor participación del país en las colocaciones de deuda y la exigencia de fortalecer las reservas internacionales continúan siendo los principales flancos de atención para los inversores, en un escenario donde la evolución de la actividad económica y la estrategia cambiaria resultarán claves para descomprimir la tensión en los mercados.
