China, Irán y Corea del Norte formaron un frente internacional contra Estados Unidos tras el bombardeo en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
Estas potencias calificaron la operación militar como un acto de «terrorismo internacional» y una flagrante violación de la soberanía venezolana. A medida que la situación se intensifica, otros países y organismos internacionales expresan sus preocupaciones sobre el impacto en el derecho internacional y la estabilidad regional. Según Noticias Argentinas.
China, Irán y Corea del Norte se oponen al accionar de EE. UU.
Desde el gobierno de Kim Jong Un en Corea del Norte hasta las autoridades chinas e iraníes, las reacciones fueron contundentes. En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano calificó la incursión estadounidense en Venezuela como una «grave violación de la soberanía» y un acto de hegemonismo internacional. Según la agencia oficial KCNA, el régimen de Pyongyang describió la acción como un claro ejemplo de la «naturaleza deshonesta y brutal de Estados Unidos».
En sintonía, Pekín exigió a Washington que garantice la seguridad de los detenidos y que detenga el proceso de derrocamiento del gobierno venezolano. Las autoridades chinas se manifestaron fuertemente contra lo que consideran una «violación del derecho internacional» y respaldaron la demanda de liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Irán tilda la captura de Maduro de «terrorismo de Estado»
En Teherán, el canciller iraní, Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de perpetrar un acto de «terrorismo de Estado» con la captura de Maduro. Durante una conversación telefónica con el canciller venezolano Yvan Eduardo Gil Pinto, Araghchi ratificó el apoyo total de Irán al «gobierno legítimo» de Venezuela. Pinto, por su parte, agradeció la solidaridad de Teherán y reafirmó la determinación de Caracas para defender su derecho a la autodeterminación frente a lo que describió como políticas ilegales de Washington.
ONU y la UE expresan preocupación por el quiebre del derecho internacional
El impacto de esta crisis también se ha sentido en los organismos internacionales. António Guterres, secretario general de la ONU, advirtió que la operación de EE. UU. podría sentar un «precedente peligroso» para el orden mundial y pidió la apertura de un diálogo inclusivo que respete el estado de derecho y la soberanía de los países. En una postura similar, la Unión Europea, aunque crítica del régimen de Maduro, coincidió en que la solución política no debe ser impuesta desde el exterior.
Líderes políticos como Ursula von der Leyen y el canciller francés Jean-Noël Barrot destacaron la necesidad de una solución política venezolana que sea liderada por los propios venezolanos, sin intervenciones extranjeras. Incluso Marine Le Pen, líder del movimiento político francés de derecha, subrayó que «la soberanía de los Estados nunca es negociable», sumándose a la postura de no intervención extranjera.
Mientras el conflicto se extiende y la tensión internacional sigue escalando, el futuro de Venezuela y la respuesta global ante las acciones de EE. UU. se mantienen en el centro de la atención mundial. La acusación de terrorismo de Estado resuena como una advertencia sobre las implicaciones de la intervención extranjera en los asuntos soberanos de los países.




