Las secuelas políticas tras la difusión de los datos de evaluación educativa desataron un inesperado y tenso cruce en el entorno del Gobierno nacional.
El debate público se encendió cuando Agustín Etchebarne, economista y director de la Fundación Libertad y Progreso —quien recientemente fue anfitrión del presidente Javier Milei en un encuentro internacional—, lanzó una durísima crítica en redes sociales al afirmar que «la educación sigue para abajo» porque la administración actual no modificó el esquema heredado del kirchnerismo.
la vehemente respuesta de pettovello y el origen del conflicto
Lejos de dejar pasar la recriminación, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, le salió al cruce de forma directa a través de la red X para frenar la ola de críticas internas. La funcionaria le contestó tajante al economista que la educación no continúa en declive y remarcó los progresos alcanzados en los aprendizajes básicos de los sectores más vulnerables. Respecto a los deficientes indicadores internacionales, argumentó que las evaluaciones se tomaron a mediados del año pasado a jóvenes de 15 años, por lo que los cambios de gestión no impactan con la misma inmediatez en el nivel secundario que en la escuela primaria.
Esta postura coincide con el descargo formal difundido por su Ministerio, donde si bien se reconoció el deterioro en comparación con los números de 2022, se atribuyó la responsabilidad a «una cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas». Etchebarne matizó luego su postura señalando que las pruebas Aprender mostraron mejoras en primaria y aclaró que no buscaba confrontar, sino enfatizar la urgencia de reestructurar el sistema apoyando el trabajo de alfabetización oficial.
la controversia por la ley de libertad educativa y los cambios que se vienen
En medio de las repercusiones, el director de la Fundación Libertad y Progreso insistió en que el país requiere una transformación absoluta de la enseñanza y respaldó el proyecto gubernamental de Ley de Libertad Educativa (LLE), iniciativa en la que colaboran especialistas como Martín Krause y Edgardo Zablotsky. Esta propuesta busca derogar la Ley Nacional de Educación N° 26.206 para sustituirla por un marco de desregulación y mayor autonomía.
Entre las reformas centrales del proyecto impulsado por la cartera de Pettovello figura la derogación de la obligatoriedad presencial para habilitar formalmente el «homeschooling» (educación en el hogar), mayores facultades de decisión institucional para cada colegio sobre sus contenidos y programas, y la entrega de recursos a la demanda a través de becas o asignaciones directas. Además, el texto promueve la creación de Consejos Escolares de Padres con poder para intervenir en la conducción y remover directivos, sumado a la implementación de exámenes obligatorios a nivel nacional al finalizar la secundaria.
