Luis Caputo ratificó el rumbo económico para 2027 y descartó medidas expansivas: “Jamás evaluaría cambiar el superávit fiscal”.
Durante una disertación ante estudiantes universitarios, el ministro de Economía ratificó que la administración de Javier Milei mantendrá el rigor fiscal de cara al año electoral. Además, diferenció el actual programa de la gestión de Mauricio Macri y explicó los motivos por los cuales el Estado evita endeudarse en los mercados internacionales.
Ortodoxia fiscal sin especulaciones electorales
El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó de manera categórica que el Gobierno nacional mantendrá inalterable su programa económico durante 2027, año en el que el presidente Javier Milei buscará la reelección. Ante estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella, el titular del Palacio de Hacienda descartó cualquier posibilidad de relajar la política fiscal, incrementar el gasto público o convalidar una suba en el tipo de cambio con el fin de estimular artificialmente el consumo y la actividad en plena contienda electoral.
Consultado sobre la sugerencia de destinar recursos a la obra pública o flexibilizar el dólar para mejorar las chances del oficialismo, Caputo fue terminante:
“Jamás evaluaría cambiar el superávit fiscal. Soy extremadamente ortodoxo. Siempre tuve claro que el problema en la Argentina era fiscal (…) Lo que ha faltado en Argentina es una visión a largo plazo. Siempre se ha especulado con un plan platita porque vienen las elecciones”, sostuvo.
El funcionario calificó de «moralmente injusto» que los argentinos paguen precios desmedidos en comparación con los países vecinos a causa de políticas cortoplacistas, y enfatizó que el principal objetivo de la administración libertaria es consolidar un alto nivel de credibilidad a través de resultados financieros sostenidos.
Diferencias con el macrismo y estrategia financiera
Durante el intercambio, Caputo estableció una marcada diferencia respecto a la estrategia económica implementada durante la gestión de Mauricio Cambi —en la que también se desempeñó como ministro—, señalando que en aquel entonces se optó por un achicamiento fiscal de carácter gradual que no dio los resultados esperados en los primeros dos años. En contraste, destacó que el actual esquema prioriza el orden absoluto de las cuentas públicas.
En materia de financiamiento, el ministro aclaró que el Tesoro nacional no toma nuevo endeudamiento exterior, sino que se limita exclusivamente a refinanciar los vencimientos vigentes:
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Desarrollo del mercado local: Explicó que la ausencia del Estado en Wall Street permite liberar espacio financiero para que provincias y empresas privadas puedan acceder a créditos productivos.
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Costos de emisión: Señaló que salir a buscar fondos al exterior implicaría convalidar tasas considerablemente más altas.
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Capitales y productividad: Apuntó a reconstruir la confianza interna para fomentar un mercado de capitales propio, augurando un escenario de alta productividad y desinflación hacia los próximos años gracias a los recursos estratégicos con los que cuenta el país.
