Impulsado por el volumen de Vaca Muerta y el reordenamiento del mercado internacional, el país busca escalar del puesto 14 al top 5 global de vendedores de gas licuado de petróleo para la próxima década. Estiman exportaciones anuales por más de US$ 2.000 millones a partir de 2030.
La creciente tensión geopolítica y los cuellos de botella en la oferta global de Gas Licuado de Petróleo (GLP) abrieron una ventana de oportunidad estratégica para la Argentina. Gracias al volumen productivo de Vaca Muerta, el país se encamina a escalar posiciones en el ranking mundial de vendedores del insumo clave para las garrafas domiciliarias.
Actualmente, la Argentina se ubica en el puesto 14 entre 176 países analizados por World Energy Consultants. Sin embargo, especialistas del sector reunidos en un seminario organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral coincidieron en que el país cuenta con el potencial necesario para ubicarse entre los cinco principales exportadores globales en los próximos años.
El subsecretario de Hidrocarburos, Federico Veller, destacó la apertura de nuevos destinos estratégicos en la región de Asia Pacífico:
“Asia ya aparece en el mapa. En 2025 se despacharon a la India las primeras 22.000 toneladas. En el primer trimestre de 2026, solo desde Bahía Blanca salieron 50.000 toneladas a ese destino, más del doble que todo el año anterior”.
Proyecciones del mercado internacional y el salto exportador
El mapa energético global muestra que el 90% de la producción mundial de GLP se concentra en Estados Unidos, Arabia Saudita, China, Rusia y Canadá. Ante la creciente demanda de potencias asiáticas como India y China, la Argentina aparece como un actor clave para abastecer a la región.
En relación con los plazos y metas del sector, el vicepresidente senior de desarrollo de negocios para la región en Argus, Julio Faldin, trazó un panorama sobre la capacidad de producción:
“Argentina, con todos los proyectos en marcha, estará alcanzando las 8 millones de toneladas de GLP al año para 2040, lo que nos posicionará de estar en el puesto 20 a ubicarnos entre los 5 primeros exportadores globales, un cambio superimportante para la región”.
Por su parte, el director de Midstream Gas & GLP de YPF, Pedro Locreille, anticipó plazos aún más acelerados para lograr la inserción internacional:
“Argentina tiene el potencial pasar del puesto 14 actual a estar entre el puesto 5 y 7 del podio internacional de exportadores en 2031”.
A nivel local, el mercado interno mantiene su solidez. El presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), Pedro Cascales, remarcó que el país posee «un mercado maduro que abastece a 20 millones de argentinos, con 5,9 millones de hogares que consumen GLP, representando a prácticamente la mitad de la población».
Los tres proyectos clave que transformarán la infraestructura
Para concretar el salto de escala en la exportación de propano y butano, la industria impulsa tres obras de infraestructura determinantes:
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Ampliación de Compañía Mega: Prevé aumentar su capacidad de procesamiento diario de 4.800 a 7.200 toneladas, con una alza del 50%. La etapa inicial requiere entre US$ 250 y US$ 260 millones, dentro de un plan global de US$ 650 millones.
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Corredor Tratayén – Bahía Blanca (TGS y Cerri): Proyecto con una inversión superior a los US$ 3.000 millones para procesar entre 2,7 y 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos, aportando unos 2,4 millones de toneladas de GLP comercial a plena marcha.
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Polo de GNL en Río Negro: El tratamiento del gas destinado a licuefacción en el golfo San Matías permitirá constituir un nuevo punto de despacho exterior de propano, butano y gasolina natural.
