En el marco de la cumbre de jefes de Gobierno en Antigua y Barbuda y ante la presencia del rey Carlos III, la Caricom reactivó el reclamo por crímenes de lesa humanidad. Exigen compensaciones económicas, condonación de deudas y disculpas formales, mientras Londres ratifica su postura de no abonar resarcimientos.
Durante la reunión de jefes de Gobierno de la Commonwealth que se desarrollará entre este domingo y el próximo miércoles en Antigua y Barbuda, los países integrantes de la Comunidad del Caribe (Caricom) volvieron a poner en el centro del debate diplomático la exigencia de reparaciones morales y económicas al Reino Unido por los daños derivados de la trata transatlántica de personas esclavizadas.
La ofensiva regional cuenta con un fuerte condimento institucional ante la presencia confirmada del rey Carlos III en la cumbre internacional. La secretaria general de la Caricom, Carla Barnett, fundamentó la permanencia del tema en la agenda multilateral al señalar que se trata de «los crímenes de lesa humanidad que jamás podremos olvidar».
Un reclamo integral más allá de la compensación monetaria
El reclamo de los Estados caribeños se estructura sobre el Plan de Diez Puntos de Caricom para la Justicia Reparadora, una plataforma que no solo contempla compensaciones financieras directas y la cancelación de la deuda externa de los países afectados, sino también el financiamiento para salud pública, educación, rehabilitación psicológica, desarrollo cultural, apoyo a comunidades indígenas y equidad de género.
Por su parte, el historiador barbadense y presidente de la Comisión de Reparaciones de la Caricom, Hilary Beckles, instó al monarca británico a hacer uso de su peso institucional para destrabar el canal de diálogo tras las resoluciones aprobadas en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU):
“Se ha tomado una decisión democrática a escala mundial. La inmensa mayoría de la humanidad ha manifestado que es hora de sentarse a dialogar sobre las metodologías para reparar los legados de este crimen”, enfatizó Beckles.
El académico remarcó además que la postura del bloque aboga por «la restauración de la dignidad humana y por la creación de un proceso que permita establecer alianzas en favor del desarrollo y el progreso humano».
En la misma línea, Kibwe Copeland, coordinador de la agrupación ciudadana The Repair Campaign, exigió al Gobierno británico la emisión de disculpas públicas e institucionales sin retaceos:
“La esclavitud no solo es lamentable, sino que constituyó el crimen más grave contra la humanidad —tal como han confirmado las Naciones Unidas— y sigue afectando la vida de las personas”, denunció el activista.
La negativa formal del Gobierno británico y los límites de la Corona
Pese a la presión de la Caricom y las organizaciones civiles, la postura oficial del Gobierno británico se mantiene inflexible. El pasado 7 de septiembre, Downing Street ratificó formalmente que el Reino Unido «no paga ni pagará» reparaciones económicas por su pasado colonialista y esclavista.
En su rol de monarca constitucional, Carlos III carece de atribuciones legales para ofrecer un perdón oficial o comprometer desembolsos del erario público sin el aval expreso del Poder Ejecutivo británic. Durante su reciente recorrido oficial por la región, el jefe de Estado optó por un mensaje de pesar sin conceder un perdón institucional:
“Es justo que reconozcamos el gran sufrimiento y las injusticias del pasado en estas islas y más allá, incluso mientras nos alegramos de los éxitos del presente y construimos nuevas oportunidades para el futuro”, había expresado el monarca en su paso por Bahamas.
La cumbre en Antigua y Barbuda perfila así un nuevo capítulo de fuerte tensión diplomática entre la monarquía británica y sus excolonias en el Caribe, en medio de un consenso global creciente sobre la revisión de los legados del colonialismo.
