El secretario de Estado norteamericano afirmó desde Atlanta que la Casa Blanca «no facilitó nada» en la logística del escape, aunque confirmó que Donald Trump autorizó su ingreso a Miami mediante un permiso temporal. La travesía, que incluyó un paso clave por Argentina y Ecuador, generó un fuerte cruce diplomático que salpicó al Gobierno de Javier Milei.
En el marco de la conferencia de prensa de clausura de la cumbre de ministros de Exteriores del G20 realizada en Atlanta, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, negó de forma categórica que la administración de Donald Trump haya participado en el operativo de salida de Flávio Bolsonaro. El excandidato presidencial brasileño abandonó su país para eludir requerimientos judiciales tras perder las elecciones y volar con destino a Miami.

El jefe de la diplomacia estadounidense desmarcó al gobierno de Washington de la logística de huida del referente de la ultraderecha brasileña:
«No participamos en ninguno de los preparativos que hizo para salir. Al menos, el Gobierno estadounidense no estuvo involucrado directamente en ninguno de esos movimientos», aseguró Rubio ante la consulta de la prensa internacional.
Visado, permiso temporal y la venia de Donald Trump
Pese a desvincular a la estructura gubernamental de la fuga, el funcionario norteamericano ratificó que la decisión de recibir al dirigente brasileño en suelo estadounidense provino directamente del presidente Donald Trump.
«Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país. El presidente dejó claro que, si llegaba a un puerto de entrada de Estados Unidos, se le permitiría ingresar al país mediante un permiso temporal de entrada, y así fue», explicó el secretario de Estado.
Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas cruzaron la frontera terrestre hacia Argentina a través de Puerto Iguazú. Posteriormente, la familia abordó un avión privado que realizó una escala técnica en Ecuador antes de aterrizar en Florida.
Según reveló una investigación del periódico The New York Times, el vuelo chárter habría sido fletado por Jason Miller, uno de los asesores más cercanos a Trump. En paralelo, el director de la compañía aérea involucrada confirmó a la agencia AFP que el costo del traslado fue abonado por un intermediario mediante una transferencia desde una cuenta bancaria radicada en Estados Unidos.
Tensión diplomática con Brasilia y la derivación en la Argentina de Milei
La fuga de Bolsonaro, quien pesaba bajo una orden judicial para entregar sus pasaportes en el marco de múltiples causas por corrupción, desató una profunda crisis diplomática entre la Casa Blanca y la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva. Desde Florida, el excandidato se autoproclamó «verdadero presidente electo de Brasil» y justificó su salida alegando ser víctima de una persecución judicial.
En el plano bilateral, Rubio confirmó haber mantenido una reunión formal con el canciller brasileño, Mauro Vieira, durante el desarrollo del G20 en Atlanta, acordando un nuevo encuentro para el mes de noviembre en Francia para encauzar el diálogo institucional.
Las esquirlas del episodio alcanzaron también a la Argentina. La Cancillería brasileña citó a los representantes diplomáticos del gobierno de Javier Milei para exigir explicaciones sobre los controles migratorios en el paso fronterizo de Puerto Iguazú. Sin embargo, el canciller argentino Pablo Quirno rechazó de plano las imputaciones y negó irregularidades en el tránsito del dirigente brasileño por territorio nacional.
