Hay figuras que marcan a fuego el pulso cotidiano de una comunidad hasta volverse inseparables de su identidad.
Es el caso de Hugo Edgardo Gómez, popularmente conocido como el «Negro» Gómez, un auténtico referente del periodismo y el deporte patagónico que, pese a sus raíces cuyanas, eligió las tierras chubutenses para afianzar una carrera inolvidable.
El comunicador repasó su trayectoria al sostener que, aunque nació en Mendoza, llegó a la región para echar raíces definitivas: «Soy mendocino de pura cepa, pero por fortuna llegué aquí y me quedé». Su paso por los estudios de radio, la televisión, los equipos móviles y transmisiones audaces desde aeronaves forjó un perfil versátil consagrado a la labor informativa.
Una vida entregada a la comunicación y al deporte regional
A lo largo de décadas de labor incansable, el Negro abarcó múltiples formatos periodísticos y ocupó cargos de gran relevancia institucional. Entre sus hitos dirigenciales se destaca haber presidido la Asociación del Valle, además de ser fundador y presidente del Círculo de Periodistas Deportivos de la zona.
Al recordar los motivos que lo impulsaron a afianzarse en el valle, señaló que encontró una localidad sumamente pujante. Ese vínculo cotidiano con los vecinos se refleja en las muestras de afecto que recibe habitualmente en los circuitos automovilísticos, canchas de fútbol o partidos de rugby, un cariño que describe con gratitud: «Siento que es un pequeño reconocimiento».

Legado, compromiso y un amor inquebrantable por Trelew
Consultado sobre si cambiaría algo de su pasado, el querido periodista descartó cualquier arrepentimiento y dejó una profunda reflexión sobre su entrega: «Creo que me superó todo, pero con gusto, con gusto siempre tratar de ir para adelante para colaborar con la gente». Bajo la premisa de estar siempre presente cuando alguien requirió una mano amiga, supo ganarse el respeto generalizado.

Ante la consulta sobre si volvería a tomar la misma decisión de asentarse en la ciudad, su respuesta fue inmediata y categórica: «Sí, sí, a no dudar. Cierro los ojos y ya estoy nuevamente». Una síntesis perfecta de una vida entregada con pasión que dejó una huella imborrable en la región.
