Un riguroso análisis sobre el horizonte económico argentino expuso los riesgos y condicionantes que enfrentará el país de cara a 2027.
La cercanía de las elecciones legislativas y presidenciales impulsará una acelerada dolarización de carteras en el sector privado, sumando una fuerte presión sobre la cotización de la divisa estadounidense. Sin embargo, a diferencia de otros ciclos de apreciación cambiaria, el actual escenario cuenta con una oferta de divisas más genuina proveniente del superávit comercial.
Dólar, elecciones y la meta de compras privadas de US$ 30.000 millones
El economista Fausto Spotorno advirtió que el mercado cambiario experimentará sacudidas por la incertidumbre política. «Las elecciones y el miedo a los cambios pueden generar presión sobre el dólar», explicó el especialista, señalando que las compras de divisas por parte de privados para el próximo año podrían alcanzar los US$ 30.000 millones.
A pesar de este flujo, Spotorno remarcó que el volumen de divisas no responde a un capricho oficial ni a endeudamiento externo, sino a las exportaciones: «El Gobierno no puede definir el tipo de cambio real. Si pudiera hacerlo, todos los gobiernos elegirían un tipo de cambio alto con inflación baja. Eso lo controla el mercado». Asimismo, estimó que el registro de inflación de septiembre se ubicará ligeramente por encima del 2% (alrededor del 2,1%), encontrando una resistencia para continuar su desaceleración debido a los costos cambiarios e internacionales.
El techo de la economía: morosidad, consumo e inversión
Respecto al parate de la actividad económica, la caída del poder adquisitivo y la suba en los niveles de mora bancaria (consecuencia directa del endurecimiento monetario y el salto de costos a inicios de año), el economista aclaró que no se trata solo del programa de estabilización, sino de un freno estructural. «Argentina no viene de un proceso de crecimiento sostenido que de repente se interrumpió; hace mucho tiempo que encuentra límites cuando llega a determinados niveles de actividad», precisó.
Finalmente, remarcó que flexibilizar la emisión no generará desarrollo real y que la única vía para salir del estancamiento es la llegada de capitales e inversiones de escala. Para garantizar la sustentabilidad del modelo en el tiempo, Spotorno reclamó un gran consenso político en tres pilares: disciplina fiscal, responsabilidad monetaria y condiciones previsibles para los negocios.
