Helen Sharp, su esposo Adam Robinson y sus dos hijos perdieron la vida junto a otras cinco personas al estrellarse el avión privado en el que viajaban en una zona residencial cercana a Palm Beach. La pareja tenía un profundo vínculo con el país, donde se conoció y vivió varios años.
Un trágico accidente aéreo ocurrido el pasado domingo 1 de noviembre en Florida, Estados Unidos, conmocionó a la comunidad internacional tras confirmarse que entre las nueve víctimas fatales se encontraba una familia con una historia de amor profundamente ligada a la Argentina. La ceramista y empresaria Helen Sharp, su esposo Adam Robinson y sus pequeños hijos, Emma y Charlie, viajaban a bordo de la aeronave que se precipitó en un sector residencial.
El vuelo, operado en un jet privado Learjet 60, había despegado del Aeropuerto Internacional de Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a las islas Bahamas. Sin embargo, durante el trayecto, la tripulación debió afrontar condiciones meteorológicas severas.
Últimos instantes y registros de la emergencia
De acuerdo con los registros de las comunicaciones oficiales, los pilotos reportaron una situación de extrema gravedad al enfrentar severas turbulencias y acumulación de hielo:
-
Pérdida abrupta de altura: La aeronave comenzó a descender a un ritmo inicial de 10.000 pies por minuto, cifra que escaló trágicamente hasta los 20.000 pies por minuto.
-
La advertencia final: En los segundos previos al impacto, la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras emitió un desesperado aviso a la torre de control: “Nos vamos a estrellar. Se nos acaba el tiempo”.
El siniestro dejó un total de nueve fallecidos, incluyendo a la familia Robinson-Sharp, su niñera Anita María Cetina, dos amigos de la pareja —Rachael Reed y Charmi Fehr— y los dos tripulantes, el piloto Jeff Gregory y la copiloto Gadelha Filgueiras.
El inicio de su historia de amor en Buenos Aires
Familis, amigos y allegados despidieron a las víctimas con emotivos mensajes y recordaron los años que la pareja pasó en la Argentina, donde construyó los cimientos de su relación.
Helen Sharp había residido varios años en Buenos Aires, etapa en la cual impulsó su desarrollo profesional y fundó su agencia de relaciones públicas, Influential PR. Fue precisamente en territorio argentino donde conoció a Adam Robinson, quien se convertiría en su compañero de vida y padre de sus hijos.
“Pasó varios años viviendo en el extranjero, en Buenos Aires, Argentina, donde conoció al amor de su vida, Adam”, destacaron desde el entorno de su emprendimiento artístico, Helen Sharp Ceramics.
El afecto por el país quedó plasmado en múltiples registros compartidos por la pareja en sus redes sociales, donde se los podía ver disfrutando de costumbres locales como el mate o visitando destinos emblemáticos de la Patagonia, como El Calafate en la provincia de Santa Cruz. Tras su paso por Sudamérica, ambos se habían radicado en Estados Unidos, dividiendo su residencia entre Texas y Colorado, aunque conservando siempre el recuerdo de su etapa en la Argentina.
