En el marco de los comicios legislativos en Norteamérica, especialistas señalan que los acuerdos comerciales e inversiones bilaterales mantendrán su curso. Tras 18 años de déficit, la balanza comercial consolidó su superávit alcanzando un récord de exportaciones de US$8.338 millones.
La celebración de las elecciones de medio término en los Estados Unidos mantiene el foco de atención de los sectores productivos y exportadores de la República Argentina. Pese a eventuales cambios de mayorías en el Congreso norteamericano, analistas del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y del Centro de Estudios CRIES descartan distorsiones en el flujo comercial bilateral, al sostener que la conducción de la política exterior recae centralmente en la administración ejecutiva.
En términos de intercambio, la balanza comercial entre ambas naciones atraviesa un período histórico favorable. De acuerdo con informes de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA):
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Superávit consolidado: Tras 18 años de saldo negativo, la Argentina revirtió la balanza comercial en 2024 y alcanzó en 2025 un récord de despachos por US$8.338 millones.
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Crecimiento en 2026: Durante los primeros nueve meses del corriente año, las exportaciones se expandieron un 35,2% interanual.
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Rubros estratégicos: Los combustibles representaron el 39,5% de los envíos con US$3.046 millones (+16,4%), seguidos por el oro con US$1.081 millones (+62,4%) y la carne bovina, que más que triplicó sus despachos totalizando US$696 millones.
Las 10 claves del acuerdo comercial e inversiones
El entramado comercial y de cooperación mutua entre ambos países se apoya en diez ejes centrales relevados por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham):
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Acceso a mercados y bienes: Esquema de reducción arancelaria y cupos con arancel cero o preferencial para productos clave como carne, azúcar, lácteos, maní y atún.
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Eliminación de barreras no arancelarias: Simplificación de trámites burocráticos y homologación recíproca de certificaciones técnicas.
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Agroindustria y alimentos: Reconocimiento mutuo de equivalencias regulatorias e inspecciones sanitarias.
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Tecnología y economía digital: Agilización del flujo transfronterizo de datos y facilitación para la contratación de servicios corporativos en la nube.
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Propiedad intelectual agrícola: Eliminación de restricciones para el examen de patentes biotecnológicas y proyección de adhesión al convenio UPOV.
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Sector salud y farmacéutico: Creación de fiscalías especializadas en propiedad intelectual y tratamiento de convenios de patentes (PCT).
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Inversiones de capital: Promoción de inversión extranjera directa bajo criterios de transparencia y libre competencia.
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Industria automotriz: Aceptación de componentes y vehículos producidos bajo normativas técnicas y de emisión estadounidenses sin homologaciones adicionales localmente.
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Minería y energía: Incentivos para la llegada de capitales orientados a la exploración y extracción de minerales críticos como litio y cobre, priorizando el abastecimiento hacia el Atlántico.
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Seguridad económica: Cooperación y protocolos coordinados en materia de controles de exportaciones estratégicas.
Perspectivas arancelarias y flujo de capitales
Respecto a la evolución de la política arancelaria, los especialistas señalan que tras la aplicación de aranceles globales del 10% bajo normativas comerciales extraordinarias, la producción argentina ha mantenido ventajas relativas frente a otros competidores de la región.
En materia de radicación de capitales, el Banco Central de la República Argentina y CERA ubican a los Estados Unidos como el principal origen del stock acumulado de Inversión Extranjera Directa (IED) en el país, superando los US$35.310 millones, con foco en obras de infraestructura energética y desarrollo minero.
