Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, alertó que el capital, la maquinaria y el talento cualificado están migrando hacia otros mercados de la región.
El dirigente señaló que la falta de incentivos, la inseguridad operacional y los extensos plazos de licenciamiento reducen la competitividad del país.
Durante su intervención en la Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, advirtió que Colombia enfrenta una creciente pérdida de competitividad frente a otros países de Latinoamérica para atraer capitales orientados a la exploración y explotación de hidrocarburos.
El dirigente gremial sostuvo que mercados como Argentina, Guyana y Venezuela están captando los recursos, equipos técnicos y personal especializado que anteriormente operaban en territorio colombiano, gracias a marcos regulatorios e incentivos diseñados para acelerar la actividad petrolera.
“El capital se está yendo a Argentina, a Guyana, a Venezuela; los equipos se están yendo y el talento se está yendo en un sector que necesita recuperar inversión, talento y actividad”, aseveró Pearl al describir la dinámica regional.
Brecha productiva e incentivos regionales
De acuerdo con las estadísticas presentadas por la ACP, la producción de petróleo en Colombia registró un descenso sostenido al pasar de 781.000 barriles diarios en 2020 a 713.000 barriles en 2026. Por el contrario, los países competidores mostraron incrementos sustanciales en el mismo período:
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Guyana: Pasó de extraer 75.000 barriles diarios en 2020 a promediar 902.000 barriles diarios en el primer semestre de 2026, impulsada por desarrollos costa afuera (offshore).
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Venezuela: Elevó su plataforma de producción a 1,2 millones de barriles diarios en agosto de 2026, lo que representa un incremento acumulado del 29,9% respecto de los niveles de inicio de año.
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Argentina: Canalizó inversiones a través del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), acumulando proyectos presentados por más de 133.000 millones de dólares, de los cuales unos 55.300 millones corresponden a la industria de petróleo y gas, con especial foco en la formación no convencional de Vaca Muerta.
Obstáculos operativos, costos y propuesta gremial
Entre las principales barreras que afectan al sector en Colombia, Pearl identificó el incremento de los costos operativos —los cuales se triplicaron y cuadruplicaron en los últimos cuatro años—, motivados en parte por problemas de seguridad e infraestructura. En el último año se registraron cerca de 1.300 bloqueos a operaciones, 33 atrocidades o voladuras de oleoductos y más de 1.100 perforaciones clandestinas.
Un caso crítico lo constituye el oleoducto Caño Limón-Coveñas, fuera de servicio desde hace casi dos años, lo que obliga a transportar el crudo mediante camiones cisterna (carrotanques), encareciendo los fletes e incrementando el impacto ambiental.
Frente a este escenario, la ACP presentó la propuesta denominada Renacer, mediante la cual solicita al Gobierno colombiano implementar un régimen especial de inversiones con estabilidad jurídica por 30 años, simplificar las consultas previas y permitir que las evaluaciones ambientales se tramiten de manera simultánea para agilizar el inicio de los proyectos en el país.
