Los datos del indicador EMBI de JPMorgan marcan una clara división entre los países que mantienen disciplina macroeconómica y aquellos afectados por la incertidumbre fiscal. Uruguay, Chile y Perú registran los niveles más bajos de la región, mientras que Venezuela, Argentina y Ecuador figuran entre los diferenciales más elevados.
Al inicio de noviembre de 2026, el indicador de riesgo país elaborado por JPMorgan Chase (EMBI) expuso dos realidades financieras divergentes en América Latina. Por un lado, las economías con grado de inversión y marcos institucionales sólidos mantienen tasas de financiamiento competitivas; por el otro, países con volatilidad política, vencimientos de deuda o historial de impagos continúan pagando elevados sobrecostos en los mercados internacionales.
De acuerdo con el análisis del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) y de firmas de inversión de la región, las variaciones recientes responden tanto a factores locales —como la acumulación de reservas y los ajustes fiscales— como a variables globales, entre las que destacan la evolución de las tasas del Tesoro estadounidense y las cotizaciones del petróleo.
Principales indicadores y contrastes regionales
El relevamiento del mercado evidencia una marcada dispersión en los puntos básicos (pb) requeridos sobre el rendimiento de los bonos soberanos de Estados Unidos:
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Niveles más bajos: Uruguay encabeza la nómina regional con un spread de 83 pb, seguido por Chile con 104 pb y Perú con 121 pb. Asimismo, Paraguay (125 pb), Panamá (134 pb) y Guatemala (141 pb) se mantienen por debajo de la barrera de los 150 puntos básicos.
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Tramo medio: Costa Rica registra 158 pb, mientras que Brasil y República Dominicana comparten 195 pb. En tanto, Honduras (202 pb) se ubica cerca del promedio regional de 208 pb, superado por México (228 pb) y Colombia (234 pb).
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Escenario de mayor riesgo: El Salvador alcanza 317 pb, Bolivia cotiza en 494 pb tras su acuerdo con el FMI, y Ecuador asciende a 569 pb. Por su parte, la Argentina se posiciona en 801 pb, impulsada por las dudas sobre la acumulación de reservas y la incertidumbre política.
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Situación crítica: Venezuela se mantiene desacoplada del resto de los mercados de la región con un indicador de 4.473 pb, reflejando la falta de avances en la reestructuración de su deuda soberana en impago desde 2017.
Los analistas señalan que la compresión futura de los diferenciales en los países de mayor riesgo dependerá de la entrega de señales fiscales y políticas sustentables, en un contexto de volatilidad en los mercados emergentes.
