El Poder Ejecutivo atraviesa horas cruciales en el Congreso de la Nación mientras intenta acelerar los acuerdos parlamentarios para aprobar sus proyectos centrales antes de que concluya el período de sesiones ordinarias.
Sin embargo, el acotado calendario político, sumado a las marcadas diferencias de criterio dentro del oficialismo, encendió las alarmas y mantiene en suspenso el futuro de la reforma electoral.
Posturas divididas y negociaciones complejas con las provincias
La gran incógnita pasa por la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que genera posturas fuertemente encontradas. Por un lado, un sector del Gobierno advierte que el margen de tiempo es cada vez más estrecho y ve complejo reunir las voluntades necesarias. Por el otro, referentes como el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo «Lule» Menem, confían en lograr la mayoría requerida.
Las rispideces se extienden a la mesa de negociación con los mandatarios provinciales. El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, sostiene firmes reparos respecto a los ejes centrales del proyecto. Asimismo, desde el entorno de los gobernadores radicales anticiparon que no apoyarán la eliminación definitiva de las PASO, aunque podrían avalar una eventual suspensión. Tampoco los mandatarios del Norte Grande ofrecieron garantías de acompañamiento, lo que llevó a un funcionario cercano a las charlas a admitir que aún se busca un punto intermedio.
Los sectores más optimistas estiman que La Libertad Avanza podría llegar a 39 votos en el Senado. Ese poroteo incluye 21 senadores libertarios, 10 radicales, 3 del PRO, 4 alineados con los gobernadores Ignacio Torres, Claudio Vidal y Rolando Figueroa, y el aporte del senador Carlos «Camau» Espínola.
El factor papal, la mesa política en pausa y el Presupuesto 2027
A las trabas legislativas se le suma una complicación de agenda: la visita del papa León XIV, programada entre el 8 y el 11 de noviembre. La presencia del Sumo Pontífice —para la cual la Casa Rosada montará un operativo especial de transporte— acaparará la atención institucional y obligará a congelar las discusiones políticas. En este marco, la mesa política del Gobierno reprogramó su encuentro, no sesionó esta semana y tampoco lo hará durante la visita papal.
Sin una fecha definida para tratar la reforma electoral, el oficialismo también mira de reojo el debate por el Presupuesto 2027, el cual podría ingresar al recinto recién durante la última semana de noviembre. De no acelerar los consensos, los proyectos emblemáticos de la gestión corren serio riesgo de quedar postergados para el próximo ciclo parlamentario.
