La senadora nacional y jefa de bancada encabezó un cónclave con más de una docena de legisladores nacionales y bonaerenses. Tras capitalizar el freno a los embargos a pymes anunciado por Caputo, el bullrichismo marcó terreno ante los embates de la conducción de Karina Milei y no descarta conformar un bloque propio.
En medio de una escalada de tensiones por el control de la bancada oficialista en el Congreso, la senadora nacional Patricia Bullrich dio un golpe de efecto hacia la interna de La Libertad Avanza (LLA). La legisladora reunió este martes a su tropa parlamentaria en una oficina del barrio porteño de Palermo, en lo que en su entorno bautizaron con ironía como la «mesa política blue», una réplica paralela y reservada de los encuentros que habitualmente lidera la Casa Rosada.

El cónclave ocurrió pocas horas después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, anunciara en la Conferencia Industrial de la UIA la suspensión de embargos del ARCA para pymes hasta mayo. La exministra se atribuyó de inmediato la gestión del alivio fiscal tras habérselo solicitado a Javier Milei en Olivos, utilizando sus redes sociales para remarcar la necesidad de medidas económicas concretas «sin volver a las recetas del gasto descontrolado».
Tensión en el Congreso y la sombra del bloque propio
La reunión, expuesta públicamente a través de redes por el diputado Damián Arabia, exhibió la alineación directa de quince referentes legislativos. Participaron los diputados nacionales Silvana Giúdici, Sabrina Ajmechet, María Luisa González Estevarena, Marcelo Matzkin, Patricia Vásquez, Belén Avico, Carlos Almena, Alejandro Bongiovanni, Lorena Petrovich, Verónica Razzini y Mariano Campero, junto al senador bonaerense Diego Valenzuela, el legislador porteño Juan Pablo Arenaza y el asesor Gerardo Milman.
Durante el encuentro —definido por los asistentes como una jornada de «catarsis grupal»— se exteriorizó el descontento por el manejo verticalista de la Cámara de Diputados, bajo la órbita de Martín y Eduardo «Lule» Menem:
«Hay muchos que no estamos siendo escuchados y pretenden que trabajemos sin preguntar. Nosotros no vamos a levantar la mano porque sí; si hay cosas que vemos mal, las vamos a decir», advirtió una fuente del espacio.
En el Senado, la puja es aún más directa: la dirigencia alineada con Karina Milei buscaría desplazar a Bullrich de la conducción del bloque para colocar en su lugar a la senadora Nadia Márquez. Frente a este escenario, voceros del entorno de la ex candidata presidencial avisaron que no descartan romper la bancada y conformar un bloque propio, haciendo valer el peso del número de bancas que le responden directamente.
Desafío al armado de la Casa Rosada
La elección del día para la cumbre bullrichista no fue casual: coincidió con los martes en que habitualmente se reúne la mesa política oficial en Balcarce 50, instancia que lleva dos semanas paralizada.
Aunque en el entorno de la senadora aseguran que no hay definiciones electorales inmediatas, sus espadas territoriales y legislativas ratifican que Bullrich no cederá en sus aspiraciones de integrar la fórmula o encabezar listas en los próximos turnos electorales. La señal al «campamento karinista» fue contundente: el bullrichismo exige ser reconocido como un socio central con identidad y capacidad de veto dentro de la coalición de gobierno.
