Una grave crisis institucional y económica sacudió de imprevisto a la vecina nación tras confirmarse la drástica caída de los índices de solvencia de una de las entidades crediticias más importantes del país.
Desatando la desesperación de los ahorristas, cimbronazos políticos al más alto nivel y el pedido de juicio político contra el propio presidente.
El Banco Central de Paraguay (BCP) dispuso la intervención de Ueno Bank luego de constatar que su solvencia se derrumbó por debajo del 50% del mínimo legal exigido. El escándalo provocó la inmediata salida del titular del BCP, Carlos Carvallo —exdirectivo de la institución al igual que el mandatario Santiago Peña, quien fue accionista hasta 2025—, tras el pedido expreso del propio presidente paraguayo, quien además exigió celeridad al Congreso para aprobar un proyecto que autorice el uso de Fondos de Garantía y así iniciar el pago inmediato a los clientes afectados.

Dudas con los ahorros, cobertura de depósitos y nubes negras en la política
La medida adoptada por la Superintendencia de Bancos mantiene en vilo a miles de depositantes que buscan certezas sobre sus capitales. Hasta septiembre, el banco manejaba depósitos por 2.836 millones de dólares, aunque venía sufriendo una merma de 95 millones en los fondos de sus clientes y un fallido intento de capitalización por 100 millones. Ante esto, se activó el Fondo de Garantías de Depósitos, el cual cubre hasta 75 salarios mínimos (unos 228,3 millones de guaraníes o 38.300 dólares), mientras el BCP prometió buscar la «mayor protección posible» para los montos que superen ese tope.
En paralelo, el temblor financiero escaló de lleno al plano político: referentes de la oposición anunciaron que impulsarán un juicio político contra Santiago Peña por presunto «mal desempeño de sus funciones», profundizando un clima de extrema tensión institucional que amenaza con escalar en los próximos días.
