Teherán declaró «terrorista» a la Marina Real Británica tras nuevos ataques marítimos.
La escalada bélica en el Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión internacional tras confirmarse el incendio de un buque petrolero en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz.
Incendio en la zona de exclusión, ataque a un buque catarí y minas navales
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por la Armada iraní y difundido a través de la agencia estatal IRNA, la embarcación colisionó contra minas navales luego de desobedecer reiteradas advertencias y navegar por una zona prohibida e insegura al este del pasaje marítimo.
Si bien las fuerzas persas no precisaron la bandera del barco afectado ni el saldo de víctimas o la magnitud de los daños materiales, el suceso reaviva la alarma sobre la seguridad de las rutas energéticas globales. En paralelo, la Compañía de Transporte de Gas de Qatar (Nakilat) confirmó que el buque metanero Al Mayeda —con bandera de las Islas Marshall— fue alcanzado en el Golfo Pérsico por proyectiles no identificados, aclarando que la tripulación resultó ilesa y que el transporte permanece operativo mientras se evalúan las consecuencias.
La República Islámica ha contabilizado al menos 26 incidentes con buques mercantes en las últimas tres semanas dentro del área de Ormuz, de los cuales una veintena obedecieron al impacto directo de minas navales. Teherán insiste en que mantiene el control operativo absoluto sobre este paso clave por el que circula una porción determinante del petróleo mundial.
Sin embargo, desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump acusó al gobierno iraní de fabricar y falsear estos hechos marítimos con el objetivo de disparar artificialmente los precios internacionales del crudo en la antesala de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, al tiempo que el Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) sostuvo que la zona ya había sido despejada de artefactos explosivos.
Teherán declaró «terrorista» a la Marina Británica en plena negociación
En el plano político y diplomático, la Cancillería de Irán formalizó la designación de la Marina Real y de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido como organizaciones «terroristas», además de calificar al servicio de inteligencia exterior británico (MI6) como «grupo hostil».
Desde Teherán argumentaron que esta medida drástica constituye una respuesta directa a la participación británica en las acciones hostiles impulsadas por los Estados Unidos e Israel, reprochando la cesión de bases e instalaciones militares a las fuerzas norteamericanas durante el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, así como la decisión adoptada por Londres en julio de declarar a la Guardia Revolucionaria como amenaza a su seguridad nacional.
Este nuevo pico de hostilidades militares y diplomáticas irrumpe de forma paralela al inicio de incipientes gestiones diplomáticas dirigidas a frenar la guerra. El canal de diálogo se reactivó luego de que el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, enviara una misiva formal al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, con el propósito de explorar las condiciones para retomar las conversaciones multilaterales y poner fin a los enfrentamientos en la región.
