El CEO de AmCham destacó que las inversiones estratégicas superan las coyunturas.
En un exhaustivo balance sobre la coyuntura económica y el comercio exterior, el CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, remarcó la solidez del vínculo bilateral y aseguró que su impacto excede de forma amplia a las compañías norteamericanas para involucrar a todo el entramado de negocios del país.
Aporte económico masivo, stock de inversiones y superávit comercial
AmCham agrupa a más de 690 empresas de 27 rubros clave —donde el 33% es de capital estadounidense— que, en su conjunto, aportan cerca del 28% del Producto Bruto Interno (PBI), representan el 39% de la recaudación fiscal, el 45% de las exportaciones y el 35% de las importaciones, generando más de 420.000 empleos directos y 4 millones de puestos indirectos.
En esa línea, Estados Unidos se consolida como el principal inversor extranjero directo en la Argentina con el 18% del total: a marzo de 2026 registraba un stock de USD 35.310 millones y concentró USD 809 millones en el primer trimestre (casi la mitad de los USD 1.794 millones ingresados). Asimismo, entre enero y septiembre de 2026, Estados Unidos absorbió el 10% de las exportaciones nacionales, convirtiéndose en el segundo destino de ventas tras Brasil, con exportaciones a América del Norte que treparon un 34,6% interanual hasta los USD 9.474 millones y dejaron un superávit comercial para el país de USD 2.786 millones.
El intercambio comercial destaca por las ventas de petróleo crudo y oro (casi la mitad de las exportaciones a ese destino en septiembre), plata por más de USD 1.000 millones, el 86% de las exportaciones de carne bovina a la región y volúmenes centrales de aluminio, pesca y siderurgia.
En contraposición, Argentina importa bienes de capital, productos farmacéuticos e insumos químicos para su modernización industrial. Díaz valoró la atracción de inversiones bajo marcos como el RIGI, destacando que el Monitor de Inversiones de Deloitte contabilizó anuncios por USD 164.500 millones en los últimos cuatro trimestres en energía,renovables, recursos naturales y tecnología.
Además, ponderó los hitos diplomáticos recientes: el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco (ARTI) firmado en febrero de 2026 —con sobretasa del 10% y 2.212 posiciones con arancel cero—,el protocolo de Nación Más Favorecida del 15 de octubre, la facilitación de inversiones en cobre y litio con respaldo del EXIM Bank y DFC, la adhesión a la iniciativa Pax Silica para inteligencia artificial, el Corredor Andes-Atlántico de septiembre de 2026, acuerdos de seguridad y visados de 2025, la Alianza Global de Suministros, acuerdos de cooperación militar de junio de 2026, el plan de vigilancia marítima en el Atlántico Sur y el reconocimiento de EE. UU. como jurisdicción de referencia en patentes farmacológicas y almacenamiento de datos.
Estabilidad de reglas, elecciones de medio término y agenda de competitividad
Consultado sobre el impacto del escenario político y los próximos comicios de medio término de noviembre de 2026 en los Estados Unidos, el ejecutivo fue tajante al señalar que «la relación entre la Argentina y los EE. UU. tiene una historia que trasciende a los gobiernos de turno». Díaz explicó que las cadenas de suministro globales y la demanda de minerales críticos son prioridades estratégicas que permanecen al margen del signo político que conduzca la Casa Blanca o Balcarce 50.
Si bien reconoció que la sintonía política y el diálogo fluido facilitan las condiciones de negociación, enfatizó que las decisiones empresariales de gran escala requieren seguridades que exceden a la coyuntura: «Para que estos avances se traducan en oportunidades sostenidas, es fundamental que estén acompañados por una institucionalidad sólida y reglas de juego previsibles».
Finalmente, el referente de AmCham se refirió a la inserción internacional del país y los desafíos internos pendientes para maximizar los beneficios de los tratados comerciales. Si bien ratificó que el acuerdo ARTI constituye una herramienta genuina para modernizar licencias, estándares e intelectualidad, subrayó que Argentina debe continuar profundizando su integración multipolar con acuerdos como Mercosur-Unión Europea, EFTA, Singapur y Japón.
Como cierre, advirtió que la apertura comercial debe complementarse de forma urgente con una agenda de competitividad local: «Un acuerdo abre la puerta, pero aprovecharlo depende también de lo local: un sistema tributario más simple, mejor infraestructura y logística y menos trabas para exportar», concluyó Díaz para evitar que las pequeñas y medianas empresas queden rezagadas.
