Horacio Américo Cabito tiene 91 años y una llama sagrada que sigue intacta.
La leyenda del atletismo de Puerto Madryn, cuyo nombre bautiza a la mismísima pista municipal de la ciudad, continúa dando cátedra de superación y vigencia. Con más de siete décadas de trayectoria pura, cosechó decenas de medallas en torneos nacionales e internacionales, formó a generaciones de deportistas y, como si fuera poco, arrancó el año 2026 pedaleando más de 80 kilómetros en una épica travesía de resistencia.
El 25 de mayo de 1956: el día que nació la leyenda
Todo comenzó hace exactamente 70 años. El 25 de mayo de 1956, con solo 20 años de edad, Horacio Cabito vistió la camiseta de Vélez Sarsfield para correr su primera competencia oficial: la exigente prueba de 10 kilómetros conocida como la Maratón de Nueva Chicago, en el barrio porteño de Mataderos. Nacido el 12 de junio de 1935 en Tigre, provincia de Buenos Aires, el atleta decidió tiempo después afincarse en Puerto Madryn, el lugar que adoptó como su hogar y donde construyó una carrera colosal que lo transformó en uno de los máximos referentes de la Patagonia.
Su idilio con la disciplina nunca se detuvo. En mayo de 2016 celebró sus 60 años en el atletismo con un evento especial en la pista municipal de Madryn, rodeado de atletas locales y regionales. En aquel momento, con 80 años cumplidos, continuaba entrenando y fijándose metas a futuro.

De Puerto Madryn a los podios del mundo
La proyección deportiva de Cabito superó cualquier frontera local. Su notable nivel competitivo lo llevó a integrar la delegación argentina en múltiples campeonatos sudamericanos y mundiales de atletas veteranos, vistiendo los colores madrynenses en países como Sudáfrica, España, Francia y Brasil.
A lo largo de casi tres décadas de presencia ininterrumpida en los Campeonatos Argentinos Máster, su cosecha de triunfos fue deslumbrante. En octubre de 2016, durante el Nacional Máster disputado en Mendoza, conquistó tres medallas (dos primeros puestos y un tercer lugar) dentro de la categoría de 80 a 84 años. Años más tarde, en el Nacional Máster 2023 celebrado en Posadas, se consagró nuevamente al obtener dos preseas en las exigentes pruebas de 100 y 400 metros llanos.
El padre del atletismo madrynense y formador de campeones
El legado de Horacio Cabito excede las medallas en los podios. Junto al profesor José Luis Grilli, fue uno de los grandes impulsores de la disciplina en la ciudad del golfo. Participó activamente en la organización de los torneos interescolares que llegaron a convocar a más de 2.500 chicos en las pistas, además de ser fundador y expresidente del Círculo de Atletas Veteranos.
Bajo su atenta mirada se moldearon referentes que alcanzaron un enorme relieve deportivo, como Leo Garay, Diego Carmona, Sandra Amarilla y Lidia Ojeda. Este compromiso con la comunidad lo hizo merecedor de la distinción oficial como el «Padre del Atletismo» durante las primeras Fiestas del Deporte madrynense.

Una pista con su nombre y una proeza sobre dos ruedas
Que la pista municipal de atletismo lleve su nombre no es una mera casualidad. En junio de 2026, Cabito participó activamente del recorrido de las obras de remodelación del predio junto al gobernador Ignacio Torres y el intendente Gustavo Sastre, simbolizando la unión entre el legado vivo y las futuras generaciones de deportistas.
Pero si alguien pensaba que sus días de grandes desafíos habían quedado en el pasado, el atleta desmintió cualquier prejuicio a principios de este año. El 1 de enero de 2026, con 90 años recién cumplidos, concretó la travesía en bicicleta de unir Puerto Madryn con Puerto Pirámides. Partió a las 4:30 de la mañana desde la Municipalidad y completó más de 80 kilómetros tras 8 horas y 40 minutos de pedaleo continuo, escoltado por familiares y amigos. Esta hazaña se suma a otra histórica travesía de su historial: haber unido a pie y corriendo las ciudades de Puerto Madryn y Trelew.
A los 91 años, Horacio Cabito se acuesta pensando en la rutina del día siguiente, apoyado incondicionalmente por su esposa y su familia. Su vida demuestra que el deporte es un motor inagotable y que los verdaderos legados nunca dejan de correr.
