La escena evoca las históricas y complejas jornadas del peronismo en la sede de la calle Matheu, donde los cierres de listas solían resolverse en marcos de alta tensión.
El antecedente más cercano ubica a Sergio Massa encarando a Axel Kicillof tras detectar la maniobra de armar boletas propias en caso de no lograr un entendimiento con Cristina Kirchner. Aquel episodio de julio del año pasado sentó las bases del actual escenario de poder en la provincia de Buenos Aires.
La novedad política gira alrededor de un armisticio: en un contexto donde la fractura parecía inevitable, Kicillof y Máximo Kirchner mantuvieron un encuentro reservado con el objetivo de encauzar la convivencia interna dentro del PJ bonaerense.
Tregua con alfileres y convocatoria al congreso partidario
La métrica inicial del pacto pasa por pacificar el discurso público. Desde la Gobernación calificaron la reunión como «correcta» y acotada al plano estrictamente partidario, en sintonía con el silencio guardado por La Cámpora. La cumbre tuvo lugar luego de que el Gobernador rechazara definiciones unilaterales de candidaturas y tras los recientes alineamientos internacionales de la expresidenta, mientras su inhabilitación en la causa Vialidad sigue condicionando el panorama judicial y electoral.
En este marco, el Consejo del PJ provincial convocó al congreso partidario para el 21 de noviembre en La Plata, donde se ratificará la conducción de Máximo Kirchner y la continuidad de Leonardo Nardini al frente de la Junta Electoral. En la dirigencia territorial prima una advertencia clara: si el peronismo acude dividido a las urnas, la pérdida de la Provincia de Buenos Aires es un escenario casi seguro.
Los candidatos a la Gobernación, la traba legislativa y la interna judicial
Dentro del kicillofismo se perfilan tres aspirantes a la sucesión:
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Jorge Ferraresi: Tomó licencia en la intendencia de Avellaneda para abocarse a la campaña y medir los alcances de una eventual reforma sobre reelecciones.
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Gabriel Katopodis: Edifica su candidatura desde la vidriera del Ministerio de Obras Públicas provincial.
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Julio Alak: Aparece en las quinielas como la figura de mayor consenso con Cristina Kirchner, sustentado por su histórico paso por el Ministerio de Justicia de la Nación y una estrecha sintonía personal.
Por el lado de la expresidenta, la ficha principal continúa siendo Eduardo «Wado» de Pedro. En paralelo, el proyecto de reelecciones indefinidas para intendentes sigue trabado en la Legislatura por la negativa del Frente Renovador. Sin la tracción territorial de los jefes comunales para la disputa nacional, Kicillof no descarta la opción de desdoblar las elecciones provinciales.
En el plano judicial, el fiscal Gerardo Pollicita consideró que no hay pruebas de enriquecimiento ilícito respecto al ex jefe de Gabinete provincial y solicitó la incompetencia para derivar la causa al fuero penal económico por posible evasión fiscal, definición que ahora descansa en el despacho del juez Ariel Lijo.
Patricia Bullrich y el tablero opositor
En el espectro opositor, tras el movimiento de piezas donde Diego Santilli busca definir su lugar entre la Cámara de Diputados, la Ciudad o la carrera provincial, Patricia Bullrich prepara su propia estrategia territorial.
La funcionaria proyecta reunir a su mesa política bonaerense —integrada por legisladores nacionales y provinciales— para afianzar el armado propio, disputar la agenda en la cuenca metropolitana y marcar presencia frente a la estrategia electoral de los hermanos Milei en el principal distrito del país.
