El sangriento episodio sucedió a fines del año pasado cuando Ana Lepio fue a ver su expareja. Y ante la presencia de otra mujer ,que se escondió en un baño, la acusada atacó con el vidrio de una botella al hombre y le cortó su cuello. La víctima huyó de la casa, fue auxiliado y trasladado al Hospital.
Por el hecho acontecido el pasado sábado 1° de diciembre del año 2018 en el barrio Las Flores de Comodoro Rivadavia y que tiene como imputada a Ana Lepio, comenzó ayer el juicio oral y público en los tribunales penales del barrio Roca de esa ciudad. En la fecha pudieron escucharse los alegatos iniciales de las partes y en un primer momento el testimonio de la víctima del caso. Para hoy se espera continuar con la recepción de la prueba testimonial.
Lepio está imputada de intentar asesinar a su expareja en la vivienda de éste con un vidrio de una botella, mientras que otra mujer se escondía en el baño por temor a represalías de aquella.
El hecho
En su alegato inicial, la fiscal María Blanco sostuvo a que probará la materialidad y autoría del hecho en cabeza de la imputada. El ilícito incluido en la acusación aconteció el 1° de diciembre de 2018, cuando siendo aproximadamente las 6, la víctima se encontraba acostado junto a una mujer en el interior de su domicilio de la calle Los Aromos, del barrio Las Flores. En tales circunstancias, se hizo presente su expareja Ana Elizabeth Lepio, quien comenzó a caminar por el techo de la vivienda, para luego bajar a la altura de la puerta de ingreso y tras correr la ventana lindante a la misma, tomó la llave que se encontraba colgada y con la misma comenzó a abrir dicha puerta de ingreso. Al escuchar ruidos, la testigo se escondió en el baño mientras la víctima se levantó y atendió a Lepio. Así las cosas, la víctima le manifestó a Lepio que su relación ya había terminado, a lo que Lepio preguntó si había alguien más. Acto seguido, Lepio se dirigió al baño y constató que la testigo se encontraba en su interior, manifestándole a la víctima “Sacala de ahí, la mato a ella o te mato a vos”. Seguidamente Lepio, valiéndose de un cuello de botella color verde con tapa amarilla, y con claras intenciones de darle muerte a la víctima, le cortó la zona lateral izquierda de su cuello, refiriéndole éste “Ana me cortaste el cuello…me estoy muriendo Ana”, respondiéndole Lepio: “Morite h. de p.”. Posteriormente, la víctima egresó del domicilio tomándose el cuello, y fue caminando hasta la intersección de la avenida Rivadavia e Ituzaingó , donde se encontró con personal policial de la seccional Segunda a quien les refirió: “mi mujer Ana Elizabeth Lepio me apuñaló con una botella en mi casa, me desmayo, me desmayo”, siendo posteriormente auxiliado por la ambulancia del Hospital Regional. “No existen dudas de la materialidad y autoría” del mismo, aseguró la fiscal Blanco y “el accionar de Lepio fue con claras intenciones de dar muerte” a la víctima. Por último la fiscal sostuvo que la imputada comprendía la criminalidad de sus actos.
Por su parte, el defensor Guillermo Iglesias expresó que existen cuestiones particulares en este caso de violencia de género ya que el sujeto pasivo de las lesiones es un hombre y no una mujer, como el general de este tipo de casos, señaló un parte fiscal.
Encuentro sexual
“El comportamiento de la víctima, no es el esperable en un hombre”, agregó Iglesias. Hay que interrogarse “en qué modo el Estado elige llevar adelante la investigación del caso. Asimismo hay que tener en cuenta el contexto en el acontece el hecho, Lepio llega a la casa con un encuentro pautado, entre ella y la víctima, y se encuentra al hombre con una mujer en una situación con connotaciones sexuales. Luego su asistida recibe un golpe en la cabeza para que cese la violencia. Por lo cual postuló la “legítima defensa” y subsidiariamente la figura de “emoción violenta”.
Relación “tóxica”
En su declaración ante el Tribunal la víctima recordó que conoce a Lepio trabajando de taxista y que luego de un noviazgo se juntan. Era una “relación tóxica y enfermiza” recordó. En un momento por “problemas de celos, desconfianza y alcohol, ella se empezó a poner violenta”. No era la primera vez que había intentado matarlo. Se refirió a que no hacía las denuncias porque pensaba que la Policía no le iba a creer. Una vez lo quiso matar en frente de su hija, y que desistió de ello tras las palabras de su hija: “Mamá ¿Qué querés? ¿Que te vaya a ver a la cárcel?”. Recordando que si no hubiera salido de su casa a pedir ayuda, el día del hecho, se desangraba y “hoy no estoy acá”.