Las tareas se desarrollan en un escenario adverso por las condiciones meteorológicas, la irregularidad del terreno y los riesgos para brigadistas y pobladores.
Chubut destina por estas horas más recursos humanos y materiales para enfrentar un nuevo incendio forestal de comportamiento complejo que afecta a distintos sectores de la zona norte cordillerana, particularmente en áreas cercanas al Brazo Sur del Lago Menéndez, Lago Verde y Lago Rivadavia.
De acuerdo al último parte emitido desde el comando del operativo, son alrededor de 280 las personas que trabajan de manera directa en el terreno, integrando cuadrillas especializadas que llevan adelante tareas de combate activo del fuego. Las acciones incluyen el uso de equipos de agua, maquinaria pesada y herramientas manuales, orientadas principalmente a la construcción y consolidación de líneas de defensa que permitan frenar el avance de las llamas.
Desde el inicio del siniestro, el incendio presenta un comportamiento irregular y de alta complejidad, condicionado por factores meteorológicos adversos y la topografía accidentada de la zona. En ese marco, durante la mañana de este martes se realizó un monitoreo aéreo mediante drones, con el objetivo de evaluar la evolución del fuego y priorizar la seguridad de los brigadistas antes de su ingreso a sectores con actividad ígnea y presencia de densos bancos de humo. De acuerdo con Canal 12 Web.
Las autoridades informaron además que durante la jornada del lunes se registraron desmoronamientos sobre la calzada de la Ruta Provincial N°71, en el tramo comprendido entre Arrayanes y Quebrada del León. Los derrumbes fueron provocados por material rodante que cedió como consecuencia de las reiteradas descargas de agua efectuadas por los medios aéreos que operan en la zona, lo que obligó a extremar las medidas de prevención y control vial.
La estrategia general del operativo está centrada, de manera prioritaria, en la protección de la vida y los bienes de las personas. En ese sentido, se mantienen activas las guardias nocturnas y los recorridos preventivos sobre las poblaciones asentadas en la zona norte y sus inmediaciones, con el fin de anticipar cualquier situación de riesgo y brindar una respuesta inmediata ante eventuales cambios en el comportamiento del fuego.
El despliegue cuenta también con la disponibilidad de varios medios aéreos, que son utilizados tanto para el traslado de personal como para la realización de descargas de agua en sectores estratégicamente seleccionados. La intervención aérea se encuentra supeditada a que las condiciones climáticas y de visibilidad lo permitan, dado que la seguridad de las tripulaciones es un factor clave en la toma de decisiones.
Las acciones son coordinadas desde un comando unificado, ámbito en el que se definen las estrategias y el plan de acción diario. Allí confluyen múltiples organismos provinciales y nacionales, entre ellos el Servicio Provincial de Manejo del Fuego, dependiente de la Secretaría de Bosques del Chubut; la Subsecretaría de Protección Ciudadana; la Administración de Vialidad Provincial; la Agencia Federal de Emergencias; la Administración de Parques Nacionales (APN); además de Bomberos, Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y el Ejército Argentino, entre otras instituciones.




