El gobierno nacional firmó un nuevo acuerdo con la Corporación Andina de Fomento por un monto que, si bien está formalmente destinado a mejorar la infraestructura eléctrica, también servirá para reforzar las reservas del Banco Central.
A través del Decreto 23/2026, publicado este lunes 19 de enero en el Boletín Oficial, el gobierno argentino oficializó un nuevo crédito con el organismo multilateral. Según Noticias Argentinas, el préstamo de 400 millones de dólares se enmarca dentro del «Programa de Enfoque Sectorial Amplio (SWAP) de Apoyo a la Sostenibilidad del Sector Energético». Esta operación forma parte de una serie de acuerdos con organismos multilaterales que, más allá de sus objetivos específicos, contribuyen a aliviar la presión sobre las cuentas externas del país.
Los cuatro ejes de inversión del programa energético
Los fondos del crédito estarán destinados a cuatro componentes principales de ejecución, según detalla el decreto oficial. El primero es el «fortalecimiento del marco regulatorio e institucional del sector energía», lo que sugiere que parte del dinero podría orientarse a estudios, actualizaciones normativas y mejora de la capacidad de los organismos de control.
El segundo componente es la «mejora en la focalización de los subsidios», un objetivo recurrente en la política energética de los últimos años, que busca hacer más eficiente el gasto público en tarifas. Los otros dos ejes son la «promoción del consumo eficiente de los recursos» y los «gastos operativos» generales del programa. El Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Energía y la Secretaría Legal y Administrativa, actuará como el organismo ejecutor del préstamo.
Un «roll over» multilateral para las reservas del BCRA
Aunque la finalidad declarada es sectorial, analistas coinciden en que el impacto práctico inmediato de este tipo de operaciones es el reforzamiento de las reservas internacionales del Banco Central. El crédito se suma a una seguidilla de acuerdos similares con organismos como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, que en conjunto ayudan a compensar los vencimientos de deuda y a sostener el nivel de divisas.
Este mecanismo, conocido en el mercado financiero como «roll over» (refinanciación), no es nuevo. Consiste en utilizar nuevos préstamos para honrar compromisos de deuda anteriores, manteniendo así un flujo constante de divisas. En este caso, los US$ 400 millones ingresarán a las arcas del Estado, mejorando su posición de liquidez en dólares en un contexto donde la acumulación de reservas es una de las principales metas de la política económica.
Con este nuevo desembolso, la CAF reafirma su papel como uno de los principales acreedores multilaterales de Argentina. El gobierno, por su parte, obtiene un respiro financiero que, bajo la forma de un programa sectorial, le permite seguir construyendo un colchón de reservas clave para la estabilidad macroeconómica.




