Cholila en riesgo extremo: el fuego avanza sin control hacia el pueblo.
La crisis ígnea en el noroeste del Chubut ha alcanzado un punto de inflexión dramático. La localidad de Cholila se encuentra actualmente acechada por dos frentes de fuego masivos que amenazan con converger sobre el casco urbano en las próximas horas.
La combinación de una sequía extrema que arrastra dos años, temperaturas que superan los 30 grados y ráfagas de viento de hasta 70 km/h han pulverizado los intentos de contención, dejando a la comunidad en una situación de vulnerabilidad absoluta ante el avance de las llamas.
Un doble asedio por el norte y el sur
El mapa del desastre muestra un cierre de pinzas sobre la localidad. Por el norte, el incendio originado en Puerto Patriada ya ha devorado unas 22.300 hectáreas y se desplaza por el cañadón del río Blanco, con dirección directa hacia las zonas pobladas. Por el sur, el fuego que nació en el Parque Nacional Los Alerces ya ingresó a Villa Lago Rivadavia, localidad que debió ser evacuada en su totalidad.
Según Tiempo Argentino, la ausencia de políticas preventivas eficaces y una desidia gubernamental manifiesta han permitido que el siniestro alcance dimensiones catastróficas, destruyendo más de 60 viviendas e infraestructura productiva esencial.
Emergencia hídrica y parálisis institucional
Mientras las llamas se ven en el horizonte, Cholila enfrenta una tragedia paralela: el pueblo lleva más de dos semanas sin agua domiciliaria debido al agotamiento de las napas. Esta crisis hídrica, que también afecta a El Maitén y Esquel, complica las tareas de defensa civil.
A esto se suma una controvertida gestión política; el gobernador Ignacio Torres designó a una comisaria sin experiencia técnica en incendios como vocera, lo que ha generado cortocircuitos informativos con el Servicio Provincial de Manejo del Fuego. Las contradicciones sobre la cantidad de medios aéreos disponibles y la falta de logística para entregar donaciones a los brigadistas en la línea de combate han profundizado el malestar social.
Impacto económico y un futuro incierto
El desastre no solo es ecológico, con más de 35.000 hectáreas quemadas en la región, sino también económico. La temporada turística en la Comarca Andina se considera virtualmente perdida, afectando a localidades que dependen exclusivamente de esta actividad.
A pesar del riesgo inminente y el cielo oscurecido por el humo, algunas comunas como El Hoyo mantienen en pie festividades populares en un intento desesperado por reactivar la economía local. No obstante, la mirada está puesta en el cielo, esperando una lluvia que no llega y una asistencia del Gobierno Nacional que, hasta el momento, brilla por su ausencia en el terreno.




