Brigadistas de Esquel y Trevelin combaten el fuego en alta montaña.
La lucha contra los incendios forestales en la zona cordillerana ha ingresado en una fase de extrema complejidad técnica. Debido al avance de las llamas hacia sectores de topografía accidentada, las cuadrillas de brigadistas de Esquel y Trevelin han debido abandonar el soporte de las unidades móviles para internarse a pie en áreas de difícil acceso.
Este despliegue humano representa hoy la única barrera efectiva contra el avance de los focos que amenazan el ecosistema nativo en puntos donde la maquinaria pesada y las autobombas no pueden operar por la inclinación del terreno y la densidad del bosque.
El desafío de operar en zonas sin acceso vehicular
La estrategia de combate actual se centra en la capacidad de penetración del personal de línea en la profundidad de la montaña. Al desplazarse por sectores donde es imposible el ingreso de vehículos, los brigadistas deben cargar con sus propias herramientas manuales y equipos de agua de mochila para realizar tareas de control y enfriamiento directamente en los focos activos.
Esta modalidad de trabajo permite atacar el fuego en su origen, evitando que las brazas se desplacen por las laderas y generen nuevos focos secundarios en zonas bajas, logrando una contención que los medios aéreos, por sí solos, no pueden garantizar.
Condiciones extremas y exigencia física en la pendiente
El escenario que enfrentan los combatientes de Esquel y Trevelin está marcado por pendientes pronunciadas y un suelo inestable cubierto de ceniza y material combustible seco. Según Noticias Trevelin, el personal desarrolla sus tareas bajo condiciones climáticas adversas, donde las altas temperaturas y las ráfagas de viento de montaña ponen a prueba su resistencia física. En estos terrenos complejos, la rapidez de respuesta y la experiencia acumulada son factores determinantes; un pequeño cambio en la dirección del viento puede transformar una tarea de enfriamiento en una maniobra de repliegue urgente, exigiendo una concentración absoluta durante toda la jornada.
Experiencia técnica y esfuerzo humano en la cordillera
La labor de estas cuadrillas no se limita solo al ataque directo. La construcción de fajas cortafuego en plena montaña requiere un conocimiento profundo de la dinámica del fuego y de la vegetación local. Al operar lejos de la base logística, el esfuerzo físico se multiplica, ya que cada metro avanzado sobre la pendiente representa una victoria contra la propagación del siniestro.
La comunidad regional destaca el compromiso de estos hombres y mujeres que, con su labor silenciosa pero incansable, logran proteger áreas de valor ecológico incalculable que, de otro modo, quedarían a merced de la voracidad de las llamas.




