Un interno de San Nicolás fue sentenciado a tres años de prisión tras comprobarse que estafó y amenazó a un chubutense mediante redes sociales
En un fallo que pone de relieve la vulnerabilidad digital y la persistencia del delito dentro de las cárceles, la Justicia de Puerto Madryn condenó a tres años de prisión efectiva a un interno alojado en la provincia de Buenos Aires. El delincuente, identificado como Carlos Luciano Elorduy, utilizaba perfiles falsos y amenazas para recolectar dinero desde su celda.
El engaño: de la seducción a la amenaza
La maniobra delictiva comenzó en febrero de 2024, cuando el imputado —quien ya cumplía una condena previa en la Unidad Penitenciaria N° 3 de San Nicolás— creó una identidad ficticia en redes sociales. El objetivo era captar víctimas desprevenidas mediante una técnica conocida como «sextorsión».
Tras entablar un vínculo de confianza, Elorduy convenció al vecino madrynense de realizar una transferencia inicial de dinero bajo la excusa de pagarle a una supuesta niñera para poder concretar un encuentro personal. Sin embargo, una vez obtenido el primer pago, el tono de la conversación cambió drásticamente hacia la coacción.
Pericias acústicas y geolocalización
La resolución del caso fue posible gracias al trabajo conjunto de la fiscal Eugenia Domínguez y la defensa pública, quienes acordaron un juicio abreviado ante la jueza Patricia Reyes. Durante el proceso, se presentaron pruebas tecnológicas irrefutables que desarmaron la estrategia del preso.
Según la información recopilada por el medio Radio3cadenapatagonia, los peritos utilizaron herramientas de geolocalización que ubicaron el origen de los mensajes de extorsión exactamente en el radio del penal bonaerense. Además, se realizaron pericias acústicas que confirmaron que la voz en los audios enviados a la víctima coincidía plenamente con la del acusado.
Unificación de penas y condena efectiva
Elorduy aseguró a su víctima que la joven del perfil falso era menor de edad, amenazándolo con denuncias por abuso y un «escrache» público si no continuaba enviando dinero. Ante el miedo, el damnificado realizó múltiples transferencias antes de radicar la denuncia.
Finalmente, tras la condena a tres años de prisión efectiva, la sentencia será remitida a Buenos Aires para realizar la unificación de penas correspondiente. Este caso vuelve a encender las alarmas sobre el uso de dispositivos móviles en los centros de detención y la sofisticación de las estafas virtuales en la Patagonia.




