Nuevo régimen permite elegir si el apellido materno va primero.
Desde la vigencia del nuevo Código Civil y Comercial en Argentina, los padres pueden decidir si el apellido materno va primero.
En Argentina quedó atrás la norma que imponía de forma automática el apellido paterno en primer lugar. Con el Código Civil y Comercial vigente, las familias pueden decidir libremente el orden de los apellidos al inscribir a sus hijos, un cambio que refuerza la igualdad y reconoce nuevas formas de organización familiar.
Cómo funciona la elección del apellido
La legislación actual establece que el orden de los apellidos se define por acuerdo entre los progenitores al momento de la inscripción del nacimiento. Según Cronista, ya no existe prioridad legal del apellido del padre y es posible que el materno figure primero sin ningún tipo de restricción administrativa.
La decisión adoptada para el primer hijo debe mantenerse para los siguientes del mismo vínculo, con el objetivo de preservar la coherencia registral dentro del grupo familiar. También se admite la utilización de apellidos compuestos combinando los de ambos padres.
Qué pasa si los padres no se ponen de acuerdo
Cuando no hay consenso, interviene el Registro Civil. El funcionario competente debe resolver atendiendo al interés superior del menor, dejando de lado cualquier criterio automático basado en viejas costumbres. De esta manera se evita que la falta de acuerdo derive en la imposición del apellido paterno por defecto.
Este mecanismo busca garantizar un trato equitativo y adaptado a cada situación familiar, priorizando siempre los derechos del niño por encima de tradiciones históricas.
Situación en familias monoparentales
En los casos donde solo existe una filiación reconocida al momento de la inscripción, el niño llevará únicamente el apellido de ese progenitor. Esto aplica especialmente para madres solteras o familias con un solo vínculo legal establecido.
La normativa consolida un cambio cultural profundo al reconocer que la identidad de los hijos no debe responder a esquemas rígidos, sino a la realidad y a la voluntad de cada familia.




