La aparición de granadas de fragmentación de origen militar en distintos puntos de la cordillera chubutense desató un operativo especial y una investigación de alto nivel, que incluye a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
El hallazgo de estos explosivos, que corresponden a material de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, replanteó las hipótesis iniciales y apunta hacia el robo o tráfico ilegal de armamento.
Según La17, los artefactos hallados son granadas de mano fragmentarias FMK2, fabricadas por Fabricaciones Militares y provistas únicamente al Ministerio de Defensa. Estos dispositivos contienen Compuesto B, una mezcla de hexógeno y TNT, y están diseñados para generar una fragmentación letal en un radio de aproximadamente cinco metros, con capacidad de causar lesiones hasta los 100 metros de distancia.
El riesgo inminente: explosiones e incendios forestales
El peligro que representan estas granadas es doble. Aunque en los casos analizados se encontraron sin el detonador necesario para la secuencia explosiva, conservan su carga letal intacta. Esto significa que una exposición extrema al calor o un impacto de gran magnitud podría provocar una detonación accidental en cualquier momento.
El contexto ambiental agrava exponencialmente la amenaza. La zona atraviesa una intensa sequía y fuertes vientos, una combinación que eleva al máximo la probabilidad de que una eventual explosión desate incendios forestales de rápida y devastadora propagación. Es por esta razón que el gobierno provincial dispuso un operativo especial en el paraje Las Golondrinas, en el departamento Cushamen, con participación de fuerzas federales y del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) de Chubut.
La nueva hipótesis: robo, tráfico y vínculos transfronterizos
Las primeras especulaciones apuntaban a un individuo que se deshacía de un arsenal ilegal. Sin embargo, las inscripciones identificadas en los cuerpos de las granadas obligaron a los investigadores a cambiar el enfoque. «Lo primero que se pensó es que era un loquito que se deshacía de un arsenal ilegal porque esas granadas son exclusivamente de las Fuerzas Armadas; por lo tanto o alguien las robó o alguien las vendió. Ahora que se vieron esas inscripciones abrimos una nueva hipótesis», explicó el gobernador.
Esta nueva línea de investigación no se limita al territorio argentino. Fuentes oficiales confirmaron que la SIDE ya analiza informes sobre movimientos sospechosos entre Chile y Argentina, incorporando una dimensión transfronteriza al caso. La investigación también recupera antecedentes recientes en la región. El gobierno provincial recordó que «todos los años pasa esto» y vinculó el episodio con actuaciones previas de las fuerzas de seguridad contra grupos extremistas en la zona.
Respuesta institucional: operativos y videovigilancia
Frente a esta amenaza concreta, la respuesta del Estado se articula en dos frentes. El operativo en terreno, que incluye un gabinete interministerial con Desarrollo Social, busca asegurar la zona, prevenir daños humanos y ambientales, y reducir cualquier margen de riesgo adicional.
En paralelo, y con una visión de más largo plazo, el Gobierno de Chubut confirmó la apertura de una licitación para instalar cámaras de videovigilancia en la comarca andina. El objetivo es disuadir acciones delictivas, fortalecer el control territorial y aportar evidencia temprana ante movimientos irregulares en una zona de alta sensibilidad estratégica y ambiental.
El hallazgo de granadas militares en la cordillera no es un hecho aislado, sino la punta de un iceberg que revela un grave problema de seguridad: el tráfico ilegal de armamento de alto poder. La investigación, ahora con alcance internacional, y las medidas de vigilancia implementadas buscan cortar de raíz un circuito delictivo que pone en riesgo tanto a la población como al frágil ecosistema patagónico.




