Tras un año marcado por la volatilidad y la contracción del consumo, el sector manufacturero argentino comienza a mostrar señales de resistencia
Aunque el balance anual sigue arrojando números en rojo frente al año anterior, los datos más recientes sugieren un cambio de ritmo en la dinámica productiva nacional.
Un respiro mensual frente a la debilidad interanual
La actividad industrial registró una recuperación del 2% en diciembre respecto al mes de noviembre, rompiendo una inercia negativa de corto plazo. Sin embargo, la estructura productiva aún no logra perforar el techo del año pasado: según datos extraídos de Perfil, el sector sufrió una caída interanual del 3,5% en el último mes del año.
El informe, elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), se basa en indicadores clave como el consumo energético y la demanda de insumos básicos. A pesar del alivio mensual, 15 de los 16 sectores que componen el índice industrial todavía operan por debajo de los niveles registrados en el mismo período del ciclo previo, lo que evidencia una fragilidad que persiste en el corazón de la economía.
Construcción y automotriz: los motores de la mejora
El repunte de diciembre encontró su principal apoyo en dos pilares: la construcción y la industria automotriz. Los despachos de cemento escalaron un 7,4%, mientras que las ventas de insumos para la construcción (Índice Construya) subieron un 3,2%. A pesar de estos brotes verdes, el sector constructor todavía se encuentra un 20% por debajo de los registros de 2022, lo que demuestra el largo camino hacia la recuperación total.
Por su parte, la producción automotriz creció un 12%, recuperando el terreno perdido en noviembre. Este impulso se vio acompañado por un incremento del 4,4% en el patentamiento de maquinaria industrial y un alza del 4% en el consumo eléctrico de los grandes usuarios fabriles, un termómetro directo del ritmo de las plantas.
El mapa sectorial y el desafío de las exportaciones
No todos los rubros corrieron con la misma suerte. Los sectores más castigados en términos interanuales incluyen a la industria textil (-36,7%), vehículos automotores (-23%) y metalmecánica (-18,6%). En el otro extremo del espectro, la refinación de petróleo fue el único segmento que logró mantenerse en terreno positivo con una suba del 6,3%.
En el plano externo, la relación con Brasil —principal socio comercial— mostró un comportamiento dispar. Si bien las exportaciones crecieron un 2,2% mensual en diciembre, el balance anual cerró con una caída acumulada del 4,7%. Este escenario obliga a las empresas a recalibrar sus estrategias de cara a un 2026 que exigirá mayor competitividad y una estabilización definitiva de los costos internos.




