Patagonia: llega la lluvia y trae alivio a la lucha contra el fuego.
El escenario de emergencia que atraviesa el sur argentino podría encontrar un respiro fundamental en las próximas horas. Tras semanas de combate ininterrumpido contra incendios forestales que parecen indomables, el factor meteorológico se perfila como el aliado más esperado por los cientos de brigadistas que arriesgan su vida en la línea de fuego.
El calor extremo y la sequía acumulada han generado un ambiente propicio para la propagación de las llamas, pero el cambio de régimen en los vientos y la inminente llegada de precipitaciones abren una ventana de oportunidad crítica para contener el avance del desastre ambiental.
Un ecosistema bajo asedio y el impacto en la Comarca Andina
Desde el inicio de la temporada, la crisis ígnea ha golpeado con una ferocidad inusitada, afectando parajes emblemáticos y reservas de biodiversidad única. Perfil reportó que la situación de riesgo es extrema debido a las altas temperaturas, con focos que ya han consumido más de 35.000 hectáreas de bosque nativo en zonas sensibles de Chubut y Río Negro.
Localidades como Cholila y Trevelin permanecen en alerta máxima, mientras que los esfuerzos se concentran en evitar que el fuego, potenciado por una humedad que apenas roza el 30%, continúe devorando el patrimonio natural de la región.
Vientos traicioneros y el desafío de los focos reactivados
La complejidad del operativo radica en la inestabilidad climática que ha caracterizado las últimas jornadas. Con ráfagas que superan los 40 km/h y cambios de dirección constantes, el comportamiento del fuego se vuelve impredecible, obligando a repliegues tácticos para garantizar la seguridad de los más de 500 brigadistas desplegados.
Actualmente, la atención se centra en la reactivación de sectores críticos como el Cerro Riscoso y la Quebrada del León, dentro del Parque Nacional Los Alerces, donde la topografía dificulta el acceso de las cuadrillas terrestres y el apoyo aéreo depende exclusivamente de la visibilidad.
El pronóstico esperado: 90% de probabilidad de lluvia
La luz de esperanza llega de la mano del Servicio Meteorológico Nacional, que anticipa un cambio drástico en las condiciones para este miércoles 28 de enero. Se espera que la probabilidad de precipitaciones alcance un 90% durante la madrugada, con acumulados que, aunque moderados, resultarán vitales para enfriar el suelo y aumentar la humedad en el material combustible fino.
Estas lluvias constantes durante las primeras horas del día permitirán que los equipos de emergencia realicen tareas de control directo en los perímetros, ralentizando la velocidad de propagación que hasta ahora ha sido devastadora.
Resistencia patagónica y la necesidad de recursos
A pesar del optimismo que genera el pronóstico, la crisis pone de manifiesto la vulnerabilidad de la región ante el cambio climático y la urgencia de políticas de fondo. La Patagonia no solo lucha contra las llamas, sino también contra el desfinanciamiento de las estructuras de prevención.
Los gobernadores de la región insisten en la necesidad de una Ley de Emergencia Ígnea que garantice recursos permanentes. Mientras tanto, la comunidad resiste, sabiendo que cada gota de agua caída del cielo es una herramienta más para proteger los bosques, la producción y la vida en una zona que se niega a rendirse.




