Los Alerces: El fenómeno de «quema en retroceso» agrava los incendios.
La situación en el Parque Nacional Los Alerces ha ingresado en una fase de peligro extremo este domingo. Lo que se inició como un avance lineal del fuego ha mutado hacia un comportamiento dinámico y errático que desconcierta a los especialistas.
El frente no solo avanza hacia nuevos sectores, sino que ha comenzado a manifestar una «quema en retroceso», un fenómeno que consume vegetación intacta dentro del perímetro ya afectado, generando nuevos riesgos para las cuadrillas y complicando las tareas de liquidación en áreas que se consideraban bajo control previo.
Intervención del Parque y crisis institucional
En medio de este escenario devastador, se ha producido un fuerte cimbronazo en la gestión política de la emergencia. El Gobierno Nacional resolvió intervenir el Parque Nacional Los Alerces, apartando de sus cargos a las autoridades locales que venían coordinando el operativo.
Según La Izquierda Diario, esta medida llega en un momento de cuestionamientos por la subejecución de partidas presupuestarias destinadas al combate del fuego y denuncias sobre la precarización laboral que enfrentan los brigadistas, quienes deben combatir las llamas en condiciones de equipamiento limitadas frente a un desastre de magnitud mundial.
Clima hostil y avance sobre sectores críticos
El clima se ha consolidado como el factor determinante que favorece la propagación de los focos. Durante la tarde del sábado, la actividad se intensificó notablemente en sectores sensibles como el Cerro Riscoso, las nacientes del arroyo Colehual, el Lago Rivadavia y la Laguna Froilán.
El personal de línea advierte que las ráfagas de viento cambian de dirección constantemente, lo que no solo aviva las llamas, sino que anula la efectividad de las fajas cortafuego, obligando a repliegues tácticos constantes para evitar el encierro de las cuadrillas en terrenos de pendientes pronunciadas.
Pronóstico crítico para la jornada del domingo
Las previsiones meteorológicas para las próximas horas son alarmantes. Se espera una jornada de calor intenso con vientos variables que podrían superar los registros del sábado, configurando un escenario de extrema complejidad operativa.
Además del fuego, los combatientes deben lidiar con el peligro latente de desprendimiento de rocas y la caída de árboles debilitados por la combustión de sus raíces. Con más de 30.000 hectáreas arrasadas en toda la región cordillerana, la batalla se centra ahora en evitar que la «quema en retroceso» y los nuevos focos alcancen zonas de interfase pobladas.




