Emergencia en la Patagonia: el fuego ya devoró 220.000 hectáreas.
La región sur de la Argentina enfrenta uno de los desastres ecológicos más profundos de su historia reciente. En una temporada marcada por la sequía más severa registrada desde 1965 y temperaturas que no dan tregua, las llamas han avanzado de forma implacable sobre diversos ecosistemas.
La magnitud de la tragedia no solo se mide en la pérdida de biodiversidad y bosques nativos, sino también en el impacto social y económico que golpea a las comunidades rurales y turísticas. Ante este escenario, la coordinación entre provincias se ha vuelto la única vía para intentar contener un fenómeno que desborda cualquier estructura de respuesta convencional.
El mapa del desastre y el reclamo de los gobernadores
Las cifras oficiales revelan una superficie quemada que equivale a veinte veces la extensión de la Ciudad de Buenos Aires. Según Canal 12 Web, persona afectada por la crisis, la provincia de La Pampa lidera las estadísticas con 168.000 hectáreas arrasadas, seguida por Chubut con más de 45.000. Río Negro, Neuquén y Santa Cruz también reportan daños significativos. Ante esta realidad, los mandatarios patagónicos han unificado su reclamo ante el Congreso de la Nación para exigir la inmediata declaración de la Emergencia Ígnea, una herramienta legal que permitiría agilizar el flujo de fondos y eliminar la burocracia en el despliegue de brigadistas y medios técnicos.
Operativos millonarios y cooperación internacional
El combate del fuego ha generado un gasto operativo sin precedentes que ya supera los 7.000 millones de pesos, financiados mayoritariamente con arcas provinciales. Ignacio «Nacho» Torres, gobernador de Chubut, destacó que el incendio no reconoce fronteras ni jurisdicciones políticas, lo que ha motivado una solidaridad federal notable.
Actualmente, trabajan en el territorio cuadrillas de casi todas las provincias del país, equipos de la Ciudad de Buenos Aires, personal de la Agencia Federal de Emergencias y refuerzos provenientes de Chile, conformando un frente unido contra el avance de las llamas en áreas de difícil acceso.
Hacia una nueva legislación de prevención y castigo
Más allá del ataque directo a los focos activos, el debate se ha desplazado hacia la necesidad de reformas estructurales en la prevención de siniestros. Los gobiernos provinciales insisten en que la Emergencia Ígnea debe ser el punto de partida para endurecer las sanciones contra quienes inicien fuegos de manera negligente o intencional.
La vulnerabilidad actual del suelo patagónico requiere protocolos de respuesta mucho más ágiles y un financiamiento sostenido que no dependa exclusivamente de las partidas de emergencia, buscando proteger el futuro de una región que es pulmón y patrimonio de todos los argentinos.




