El ministro de Defensa de Venezuela, el general Vladimir Padrino López, salió públicamente este miércoles para fortalecer la moral y la unidad de las Fuerzas Armadas tras el histórico ataque estadounidense que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro.
En un mensaje publicado en redes sociales, el militar, en el cargo desde 2014, afirmó con contundencia que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) mantiene su «honor militar intacto», su dignidad y su determinación. Según DW.
Padrino López, una figura clave en la estructura de poder chavista, aseguró que la institución militar está lista para dar los pasos necesarios para «garantizar el orden, la paz social, la estabilidad política, institucional y constitucional de la patria». Sus declaraciones llegan en un momento de profunda incertidumbre, bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez, y en medio de anuncios de negociaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Un llamado a la unidad y la serenidad en la Fuerza Armada
El mensaje del ministro Padrino López no es un hecho aislado. Desde que asumió la presidencia encargada, Delcy Rodríguez ha trabajado intensamente para asegurar el respaldo militar, un pilar fundamental para cualquier gobierno en Venezuela. El lunes, el propio ministro ya había hecho un llamado explícito a la «unidad y a la serenidad» dentro de la FANB, advirtiendo que «en nada ayuda a la paz hoy la intriga» ni «el sectarismo».
En su comunicación de este miércoles, Padrino López reiteró el compromiso de la cúpula militar con la nueva presidenta, afirmando que la FANB «se compromete a apoyar y acatar el llamado de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a la unidad». Este respaldo público es crucial para Rodríguez, quien busca consolidar su autoridad y proyectar estabilidad tras el dramático cambio de escenario político y militar.
El contexto: negociaciones tras la captura de Maduro
El discurso de Padrino López se enmarca en la secuencia de eventos que comenzó en la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron una operación militar en Caracas y regiones aledañas. El resultado fue la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar un juicio por cargos de narcotráfico.
Desde entonces, el gobierno de Delcy Rodríguez ha adoptado una doble estrategia. Por un lado, una retórica de firmeza y defensa de la soberanía, ejemplificada en el homenaje a los militares caídos durante los bombardeos. Por otro, ha anunciado la apertura de negociaciones con Estados Unidos en materia diplomática y petrolera, un giro significativo que busca aliviar la presión internacional y posiblemente recuperar activos como la filial Citgo.
El rol decisivo de la Fuerza Armada en la transición
La estabilidad del gobierno de Delcy Rodríguez depende, en gran medida, de la cohesión y el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas. El general Padrino López, al recalcar la «lealtad» y el «equilibrio emocional» de la institución, envía un mensaje tanto al interior del país como al exterior: la cadena de mando se mantiene y está comprometida con el proceso político actual.
El desafío para Rodríguez y su gabinete es monumental: deben gestionar una compleja transición política, negociar desde una posición de debilidad con Estados Unidos y, al mismo tiempo, mantener el control interno. En este escenario, la FANB, con su «honor intacto» según su ministro, se erige como el actor más determinante para el futuro inmediato de Venezuela, ya sea como garante de un frágil orden o como factor de presión en las negociaciones por venir.




