El anuncio del Neuquén Arena, realizado por el intendente Mariano Gaido el 15 de febrero durante la apertura de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante, aparece en ese contexto: una capital que ya juega en ligas internacionales gracias a Vaca Muerta, pero que todavía opera con infraestructura pensada para otra escala.
Neuquén crece, pero cada vez que llegan miles de personas, la ciudad queda al límite. El anuncio del Neuquén Arena, realizado por el intendente Mariano Gaido el 15 de febrero durante la apertura de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante, aparece en ese contexto: una capital que ya juega en ligas internacionales gracias a Vaca Muerta, pero que todavía opera con infraestructura pensada para otra escala.
El proyecto forma parte de un plan más amplio que el jefe comunal definió como “el año de la transformación histórica”. La idea es consolidar a Neuquén capital como una ciudad moderna, con infraestructura acorde al crecimiento económico y demográfico que empuja la industria energética. El debate ya no es si la ciudad necesita más espacios, sino si puede seguir funcionando sin ellos.
La comparación surge casi de manera automática para quienes conocen los grandes polos energéticos del mundo. En Houston, la Offshore Technology Conference (OTC) se desarrolla dentro del complejo NRG Park, un predio de 142 hectáreas con capacidad para estacionar 26.000 vehículos y absorber flujos masivos sin colapsar el entorno urbano. Allí conviven centro de convenciones, estadio y arena multipropósito dentro de un sistema integrado. De acuerdo con LA17.
El NRG Stadium, con capacidad para 72.000 personas, alberga eventos como el Super Bowl o la Copa América Centenario y será sede del Mundial 2026. La infraestructura no es un complemento: es la base del modelo. Autopistas, transporte público y tren ligero confluyen a unos 11 kilómetros del centro administrativo, permitiendo ingresos y egresos ordenados.
Neuquén, en cambio, muestra otro escenario cuando la convocatoria supera ciertos límites. El Estadio Ruca Che, inaugurado en 1995, recibe hasta 6.000 personas en formato deportivo y alrededor de 10.000 en recitales. Cumple su función, pero su accesibilidad es reducida y el entorno no fue diseñado para grandes concentraciones. Cada espectáculo implica tránsito desbordado, autos estacionados a varias cuadras y tensión con los vecinos.
Algo similar ocurre en el DUAM, donde se realiza la Argentina Oil & Gas Patagonia. El predio concentra hasta 20.000 personas en tres días, pero los accesos al aeropuerto colapsan y las calles quedan saturadas. La infraestructura vial no acompaña el volumen de asistentes que hoy demanda la actividad energética.
El caso más visible es la Isla 132, sede de la Fiesta Nacional de la Confluencia. En sus últimas ediciones superó los 1,4 millones de asistentes acumulados y registró jornadas con más de 400.000 personas en una sola noche. El acceso depende de dos puentes de una sola mano y rotondas estrechas que conectan con avenidas ya cargadas de tránsito habitual.
El impacto en los barrios cercanos es evidente. Calles colapsadas a más de veinte cuadras, vehículos encadenados por temor a robos y un sistema que funciona al borde. En el último evento, un temporal con ráfagas superiores a 70 kilómetros por hora obligó a evacuar a miles de personas, generando momentos de tensión que expusieron las limitaciones operativas.
En ese contexto, el Neuquén Arena aparece como una apuesta a cambiar el modelo. No se trata solo de levantar un edificio cubierto, sino de planificar accesos amplios, estacionamientos suficientes, transporte público reforzado y corredores seguros que reduzcan el impacto sobre barrios residenciales. La ubicación será determinante.
El crecimiento asociado a Vaca Muerta exige infraestructura que acompañe la escala internacional que ya tiene la ciudad. Congresos, ferias y espectáculos de gran magnitud requieren logística integrada y previsibilidad operativa. Depender del clima o improvisar soluciones en cada evento ya no resulta sostenible.
Si el proyecto avanza con planificación real, el Neuquén Arena podría convertirse en algo más que un estadio. Sería una señal de que la ciudad entendió que el desarrollo económico necesita soporte urbano acorde. Vaca Muerta posicionó a Neuquén en el mapa global; ahora el desafío es que la infraestructura esté a la altura de ese protagonismo.




