La falla Magallanes-Fagnano, que atraviesa la Isla Grande de Tierra del Fuego, vuelve a quedar en el centro de la atención científica.
Un estudio reciente confirmó que el sistema tectónico acumula energía a una profundidad de 6,5 kilómetros, una condición que podría derivar en un terremoto de gran magnitud en el extremo austral de Argentina y Chile.
La investigación fue realizada por la Universidad de Chile y advierte sobre un comportamiento geológico que no pasa inadvertido. Según los especialistas, parte de la estructura se encuentra “bloqueada” a esa profundidad, lo que impide la liberación gradual de la energía acumulada. Ese proceso aumenta la probabilidad de un evento sísmico significativo cuando finalmente se produzca la ruptura.
La falla presenta una tasa de deslizamiento estimada en 5,4 milímetros por año, un indicador que revela un movimiento constante de la corteza terrestre. Ese desplazamiento, aunque parezca mínimo en términos anuales, implica acumulación progresiva de tensión a lo largo del tiempo. Cuando la fricción impide el movimiento natural, la energía se concentra hasta liberarse de forma abrupta. De acuerdo con LA17.
Uno de los avances centrales del estudio fue la incorporación de tecnología GNSS (Sistema Global de Navegación Satelital) en una región históricamente compleja para el monitoreo. Por primera vez en esta zona remota se midieron con precisión milimétrica los desplazamientos superficiales, lo que permitió confirmar el comportamiento tectónico del área con mayor exactitud.
La aplicación de este sistema aporta datos continuos y confiables en un territorio donde las condiciones geográficas y climáticas dificultan el seguimiento permanente. El monitoreo satelital permite detectar variaciones mínimas en la superficie terrestre que antes resultaban imposibles de registrar con ese nivel de detalle.
El estudio también recupera antecedentes históricos que refuerzan la preocupación científica. En 1949, Tierra del Fuego registró uno de los terremotos más relevantes de su historia, un evento que dejó en evidencia el potencial sísmico de la región. La memoria de ese episodio funciona como referencia para dimensionar el riesgo.
Además, durante 2025 el Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile detectó un fuerte movimiento sísmico cercano a los 7,5 grados en el mar de Drake, en el área de influencia de la falla. Si bien no se trató de un evento directamente asociado al tramo bloqueado, el registro refuerza la actividad tectónica del sector.
Los investigadores remarcan que comprender el comportamiento de la falla resulta clave para mejorar la planificación y la prevención en el sur del continente. La acumulación de energía no implica inmediatez, pero sí señala la necesidad de preparación ante un escenario de liberación futura.
En una región donde el monitoreo sistemático presenta desafíos logísticos, los avances tecnológicos permiten reducir incertidumbres. La confirmación de que la falla Magallanes-Fagnano acumula tensión a profundidad instala nuevamente la pregunta sobre cuándo y cómo podría liberarse esa energía en uno de los puntos más australes del mapa sísmico sudamericano.




