Por Pedro Eugenio Sanchez, 10 de Enero de 2026. El cultivo de maíz en Chubut, particularmente en los valles bajo riego, comienza a mostrar un potencial productivo que merece ser puesto en agenda. Lejos de ser una rareza, el maíz se consolida año a año como una alternativa estratégica, no solo por sus rindes posibles, sino por el rol clave que puede cumplir dentro del entramado ganadero del Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh).
En términos productivos, las condiciones de riego permiten expresar rendimientos muy competitivos, comparables con los de otras regiones maiceras del país, siempre que se manejen adecuadamente la fecha de siembra, la nutrición y la elección de híbridos. La disponibilidad de agua, sumada a la radiación estival y a la baja presión de plagas, genera un escenario particularmente favorable para el cultivo.
Esta potencialidad se refleja también en la superficie implantada. En el VIRCh, el área destinada a maíz crece de manera sostenida y ya supera las 1.000 hectáreas, un dato que no es menor para una región históricamente más asociada a otros cultivos. Este crecimiento da cuenta de un proceso de adopción tecnológica y de una mayor confianza por parte de los productores.
Pero el valor del maíz en Chubut no se agota en el rinde por hectárea. Su importancia estratégica
radica en la generación de alimento para los establecimientos engordadores y feedlots de la zona.
Producir maíz localmente significa reducir costos logísticos, ganar previsibilidad en el
abastecimiento y fortalecer la competitividad del sector ganadero regional, agregando valor
dentro del propio territorio.
En este contexto, resulta especialmente relevante el trabajo conjunto que se viene llevando adelante entre el Cluster Ganadero del VIRCh, el Ministerio de Producción y la Asociación Maizar. En un establecimiento de Dolavon se están desarrollando ensayos comparativos de al menos diez híbridos de maíz, con el objetivo de evaluar comportamiento agronómico, estabilidad y potencial de rinde bajo condiciones locales.
Estos ensayos no solo buscan generar información técnica de calidad, sino también sentar las bases de un trabajo colaborativo de largo plazo entre el sector público, las organizaciones intermedias y los productores.

En este proceso también se destaca el acompañamiento de referentes técnicos de primer nivel. El trabajo se desarrolla junto a uno de los especialistas en maíz más reconocidos a nivel internacional, el Ingeniero Agrónomo Luis Bertoia, referente técnico de MAIZAR, quien sostiene que en el VIRCh se ha registrado el máximo rinde de materia verde por hectárea en cultivos de maíz a nivel nacional, un dato que refuerza el enorme potencial de la región. La articulación es clave para reducir riesgos, acelerar aprendizajes y construir un modelo productivo
adaptado a la realidad del valle.
En paralelo, este proceso pone en valor la importancia de la vinculación público-privada como eje del desarrollo productivo regional. La articulación entre productores, instituciones técnicas, asociaciones y el Estado permite compartir riesgos, generar información local validada y orientar las decisiones de inversión con mayor respaldo técnico. En un contexto donde a nivel nacional comienzan a observarse mejores perspectivas de rentabilidad para la producción bovina, contar con una base forrajera sólida y competitiva resulta determinante para capturar esas
oportunidades.
El fortalecimiento del maíz bajo riego en el VIRCh aparece así directamente asociado a una estrategia ganadera de mayor eficiencia, con capacidad de sostener sistemas de engorde más intensivos, previsibles y económicamente viables.
Conclusión

El maíz bajo riego en Chubut ya no es una promesa, sino una alternativa productiva concreta y en expansión. Los rindes alcanzados, el crecimiento sostenido de la superficie implantada, la generación de alimento estratégico para la ganadería y el trabajo conjunto entre el sector público y privado configuran un escenario altamente favorable. Profundizar esta articulación, continuar generando información local y acompañar las decisiones productivas será clave para que el VIRCh consolide un modelo agrícola-ganadero competitivo, integrado y con fuerte anclaje territorial.




