La carrera de los precios en Argentina no da tregua y el segundo mes del año parece haber consolidado una tendencia que preocupa al bolsillo de los ciudadanos
Pese a las proyecciones oficiales que esperaban una desaceleración más marcada, las consultoras privadas coinciden en que el costo de vida en febrero replicó la dinámica observada en el inicio del 2026.
Los alimentos y las tarifas impulsan el índice
A diferencia de lo que preveía el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que estimaba una cifra cercana al 2,1%, los relevamientos particulares arrojan números más elevados. Según detalló el medio El Comodorense, diversas consultoras sitúan la inflación de febrero en torno al 2,9%, igualando prácticamente la marca de enero.
Este fenómeno se explica principalmente por el fuerte incremento en los rubros regulados. Los ajustes en las tarifas de energía eléctrica y gas, sumados a la implementación de esquemas de subsidios focalizados, generaron una presión extra en los hogares. A esto se le suma el rubro de alimentos y bebidas, traccionado especialmente por el aumento estacional de la carne y el transporte público.
Cambios en el consumo: lo que ganan y pierden los argentinos
El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, analizó que se está produciendo un cambio notable en los precios relativos. Mientras que productos como la ropa o los bienes durables (electrodomésticos y tecnología) tienden a abaratarse o estabilizarse, su peso en la canasta familiar es cada vez menor frente al costo de los servicios esenciales.
En la vereda opuesta, los alquileres, los restaurantes y los servicios públicos ganan terreno en el presupuesto mensual. Esta dinámica genera un efecto complejo: el abaratamiento de ciertos bienes ya no alcanza para compensar el impacto inflacionario que producen las carnes y las boletas de luz o gas en el índice general de precios.
Una variación interanual que se mantiene elevada
Por su parte, la consultora C&T relevó para el Gran Buenos Aires un alza del 2,9%, lo que ubica la variación de los últimos doce meses en un 30,8%. Los analistas destacan que, si bien febrero suele ser un mes de baja intensidad inflacionaria por cuestiones estacionales, los factores extraordinarios de este año —especialmente en el sector energético— alteraron el comportamiento habitual del mercado, manteniendo el IPC en niveles de resistencia para el programa económico actual.




