En un contexto donde el gasto en salud se ha vuelto una carga pesada, especialmente para los adultos mayores, las entidades financieras activaron un mapa de promociones que busca ser un salvavidas.
Con reintegros que pueden llegar al 50% y la posibilidad de pagar en cuotas sin interés, intentan paliar la fuerte caída en el consumo de medicamentos, según Noticias Argentinas.
Esta respuesta del sector bancario llega ante reportes que indican que muchos jubilados han tenido que priorizar sólo los fármacos para enfermedades crónicas, dejando de lado medicamentos preventivos o analgésicos debido al ajuste en sus ingresos.
El detalle de las promociones: reintegros y cuotas sin interés
La mayoría de estos beneficios requieren el pago mediante billeteras virtuales como MODO o aplicaciones bancarias, escaneando un código QR. Las ofertas varían según la entidad:
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Banco Nación (BNA): Ofrece un 10% de reintegro y hasta 3 cuotas sin interés con sus tarjetas. Los jubilados tienen un beneficio exclusivo los lunes: un 10% de ahorro extra pagando con BNA+ MODO.
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Banco Supervielle: Tiene una de las promociones más agresivas. Mientras su oferta general es de un 20% de ahorro, en farmacias del Plata el reintegro llega al 30%. La oferta estrella, en farmacias seleccionadas que acepten MODO, ofrece un 50% de reintegro (con un tope de $6.000).
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Banco Provincia (Cuenta DNI): Aplica un 10% de ahorro los miércoles y jueves, destacándose por no tener tope de reintegro para pagos con débito desde la app.
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Otras entidades: Bancos como BBVA (10% de reintegro), ICBC (hasta 3 cuotas sin interés) y Credicoop (15% de reintegro en la Red Colón) completan un abanico de opciones para financiar los gastos en salud.
Un alivio necesario ante el ajuste en el bolsillo
El despliegue de estas ofertas no es casual. Responde a una realidad económica crítica donde, según testimonios relevados, un jubilado puede desembolsar hasta $160.000 mensuales en farmacia, incluso con cobertura de obra social. Esta presión los ha obligado a recortar la compra de medicamentos para afecciones como la artrosis, manteniendo sólo los tratamientos para patologías severas como la diabetes o la hipertensión.
En este escenario, la posibilidad de cuotificar el gasto farmacéutico o recibir un reintegro significativo se transforma de una simple promoción en un recurso vital de supervivencia económica para la clase media y los sectores pasivos, permitiéndoles sostener sus tratamientos esenciales en medio de la crisis.




