La crisis económica y la constante subida de precios están reconfigurando la dieta nacional
Lo que antes era un acompañamiento, hoy se convirtió en la estrella del plato principal: el huevo. Ante la imposibilidad de sostener el consumo de carne vacuna, las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) han comenzado a refugiarse en proteínas más económicas para garantizar el alimento diario.
Un cambio forzado por el bolsillo
El tradicional asado o el bife cotidiano han pasado a ser artículos de lujo para muchos sectores. Con cortes vacunos que oscilan entre los $18.000 y $25.000 el kilo, el presupuesto familiar se pulveriza en una sola comida. En este escenario, ver a ciudadanos caminando con maples de huevos por la calle se ha vuelto una postal sociológica de la época.
Según una reciente recorrida realizada por el medio Crónica, los comerciantes mayoristas y minoristas coinciden en que, si bien el consumo general ha caído, el rubro avícola es el que mejor resiste. La explicación es puramente matemática: mientras que un kilo de carne puede costar más de $20.000, un maple de 30 huevos en promociones mayoristas puede conseguirse desde los $3.500, permitiendo alimentar a una familia entera por una fracción del costo.
Pollo y cerdo: los otros refugiados de la proteína
Para aquellos que aún buscan «carne» pero no llegan a la vaca, el pollo y el cerdo aparecen como las alternativas lógicas. Mientras el lomo alcanza picos de $26.000, el pollo fresco se mantiene en torno a los $4.500 y el cerdo entre los $7.000 y $9.200 el kilo.
Emmanuel Lapetina, referente del sector cárnico en el Mercado Central, advirtió a Crónica que la brecha entre los salarios y el precio del mostrador es crítica. Con jornales promedio que rondan los $70.000, gastar $50.000 en un solo matambre de dos kilos resulta inviable para el trabajador común. «No hay plata en la calle», sentenció el comerciante, reflejando la dificultad para colocar cortes que antes eran de salida diaria.
El valor nutricional como aliado
Más allá del ahorro, el vuelco hacia el huevo también está respaldado por una mayor conciencia sobre sus beneficios. Jésica Bruzzone, comerciante de Villa Devoto, destacó que el huevo es una «bomba de nutrientes» que aporta vitaminas, minerales y selenio.
Además, se resalta la presencia de colina, un nutriente esencial para el sistema nervioso central, el desarrollo fetal en embarazadas y la protección de la salud cognitiva en adultos mayores. En tiempos donde la economía aprieta, el huevo no solo cuida el bolsillo, sino que se consolida como la fuente de energía más eficiente para enfrentar la crisis.




