Un joven trabajador regresaba este miércoles desde el Parque Nacional Los Alerces hacia Trevelin, luego de una extensa jornada de trabajo, cuando un error crítico puso fin a su trayecto: se quedó dormido al volante.
Este hecho, ocurrido en la Ruta Provincial 71, vuelve a poner sobre la mesa una realidad extendida en la región cordillerana: la combinación letal entre traslados laborales prolongados, fatiga acumulada y caminos que no perdonan distracciones.
Según La17, el siniestro se produjo cuando el conductor perdió el control del vehículo tras «quedarse dormido al volante debido al cansancio acumulado tras largas horas de labor». El automóvil salió de la calzada y volcó, quedando con sus cuatro ruedas hacia arriba. Por fortuna, el joven pudo salir del habitáculo por sus propios medios y no sufrió lesiones de gravedad, aunque la escena de un vehículo volcado grafica el nivel de violencia de este tipo de accidentes.
La fatiga al volante: un asesino silencioso en las rutas argentinas
El episodio de Trevelin es un llamado de atención sobre una problemática que va más allá de un caso aislado. La fatiga es reconocida como una de las principales causas de siniestros viales graves a nivel mundial. Conducir cansado afecta drásticamente la capacidad del conductor: enlentece el tiempo de reacción, disminuye la concentración y puede generar microsueños – episodios de somnolencia de apenas segundos– que en ruta equivalen a recorrer cientos de metros sin control alguno. Esta situación es especialmente peligrosa en rutas como las de la Patagonia, donde la monotonía del paisaje y las largas distancias pueden acelerar la aparición del cansancio.
El aumento de la siniestralidad vial en Chubut es una preocupación creciente. Durante el año 2024, la provincia registró un incremento del 27.3% en las muertes por accidentes de tránsito, una tendencia contraria a la baja nacional. Mientras que el descuido y las fallas mecánicas son factores recurrentes (como otro vuelco sin heridos registrado en Comodoro Rivadavia por una falla en los frenos), las autoridades señalan que el deterioro de la infraestructura vial y la conducción bajo efectos del alcohol también contribuyen a estas tristes estadísticas.
Cómo prevenir: reconocer las señales y actuar a tiempo
Evitar un siniestro por fatiga depende, en gran medida, de la autoconciencia del conductor. Es crucial reconocer las primeras señales de alerta que envía el cuerpo para detenerse de manera segura:
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Bostezos frecuentes e incontrolables.
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Párpados pesados, dificultad para enfocar la vista o visión borrosa.
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Inquietud, irritabilidad o dificultad para concentrarse en el camino.
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No recordar los últimos kilómetros recorridos.
Ante cualquiera de estas señales, la única medida segura es detener la marcha de inmediato. Los expertos recomiendan hacer pausas frecuentes en viajes largos (cada 2 horas o 200 km), descansar bien antes de conducir, mantener el habitáculo ventilado y, si es posible, compartir el volante. Subestimar el cansancio con frases como «ya falta poco» o confiar en que un café mantendrá el estado de alerta, son decisiones que pueden tener consecuencias trágicas.
Un final con suerte que debe servir de lección
En el caso de Trevelin, el desenlace fue afortunado. Tras el vuelco, el conductor pudo salir por sus propios medios y el rápido accionar de la Comisaría de Trevelin y los Bomberos Voluntariosaseguró la escena. El vehículo, con serios daños, fue retirado posteriormente con una grúa. Sin embargo, la suerte no es un plan de prevención. Este incidente expone una rutina riesgosa para muchos trabajadores de la región, que deben enfrentar largos traslados tras jornadas agotadoras en entornos naturales.
Este vuelco en la Ruta 71, donde el cansancio fue el único culpable y la suerte el factor que evitó una tragedia, funciona como una advertencia contundente. En las rutas de la cordillera y en cualquier camino, reconocer los límites propios y priorizar el descanso no es una muestra de debilidad, sino la decisión más responsable y valiente que puede tomar un conductor para proteger su vida y la de los demás.




