La tensión entre el movimiento obrero y el arco político alcanzó un nuevo pico de intensidad
Tras el avance legislativo de la reforma laboral en el Congreso, la Confederación General del Trabajo (CGT) lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de este proyecto. Para la central obrera, la iniciativa no solo representa un retroceso en los derechos adquiridos, sino que su implementación efectiva disparará la conflictividad en las calles.
Críticas a gobernadores y denuncias de acuerdos políticos
Desde la cúpula sindical apuntaron directamente contra la estrategia del oficialismo y la postura de ciertos mandatarios provinciales. Octavio Argüello, integrante de la conducción de la central, fue el encargado de poner voz al malestar gremial. Según información compartida por el medio Canal12web, el dirigente responsabilizó a un grupo de gobernadores —entre ellos los de Salta, Catamarca, Tucumán, Chubut y Santa Cruz— por facilitar los votos necesarios a cambio de beneficios para sus distritos.
«No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja y dos metros de asfalto», sentenció Argüello. El malestar es particularmente agudo con aquellos legisladores que, habiendo ingresado por el voto peronista, terminaron respaldando una normativa que el sindicalismo califica como «regresiva». La CGT sostiene que intentaron abrir canales de diálogo previos, pero que los compromisos iniciales de los políticos se diluyeron antes de la votación clave.
Crisis de representación y el impacto en las Pymes
Para el triunvirato de la CGT, el escenario actual evidencia una crisis profunda en todo el sistema político, donde tanto el oficialismo como la oposición han dejado de representar los intereses de los trabajadores. Argüello subrayó que en los últimos dos años se perdieron aproximadamente 270 mil puestos de trabajo y cerraron más de dos mil pequeñas y medianas empresas, un panorama que, según su visión, la reforma solo vendrá a agravar.
La central obrera argumenta que los cambios legislativos no están diseñados para generar empleo genuino, sino para beneficiar a grandes corporaciones y multinacionales, dejando desprotegido al motor productivo local. Ante este panorama, la CGT ya anticipa que las medidas de fuerza se profundizarán si el proyecto avanza en el Senado, asegurando que el conflicto social no tendrá salida mientras se intente avanzar sobre la dignidad del sector trabajador.




