Salud y Educación lanzaron recomendaciones para el Último Primer Día con foco en prevenir intoxicaciones y accidentes. Piden a las familias acordar pautas antes de la celebración que anticipa el ingreso de 6° año.
A horas de que miles de adolescentes en toda la provincia celebren el Último Primer Día (UPD) , el Gobierno de Chubut encendió las alarmas. La llegada del 2 de marzo, fecha en la que los estudiantes de 6° año inician formalmente su último ciclo del nivel secundario, trae consigo una tradición que preocupa a las autoridades sanitarias y educativas: festejos que se extienden durante toda la madrugada y que suelen tener un denominador común, el consumo excesivo de alcohol.
Según La17 , la estrategia de este año no se apoya en la sanción, sino en la prevención cotidiana y en lo que denominan «cuidado compartido» antes, durante y después de la celebración. La advertencia es clara: cada año se repiten descompensaciones, peleas, lesiones y episodios de violencia cuando se combinan madrugada, descontrol y consumo.
El rol clave de las familias: conversar antes que prohibir
La primera línea de intervención que propone el Gobierno se apoya en el rol familiar. El texto subraya la necesidad de que las familias habiliten conversaciones previas y puedan acordar pautas mínimas para una salida «saludable y segura», pensando en la antesala del 2 de marzo.
No se trata de «autorizar» o «prohibir» desde una consigna abstracta, sino de anticipar escenarios concretos: ¿dónde se juntan?, ¿cómo vuelven?, ¿con quién cuentan si algo se complica? La propuesta oficial apunta a que los adultos acompañen sin estar presentes, generando confianza pero también estableciendo límites claros.
Alcohol en adolescentes: los riesgos concretos según Salud
El documento oficial se detiene en el impacto del alcohol en adolescentes y enumera riesgos concretos respaldados por evidencia médica. Señala que el consumo puede:
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Obstaculizar la toma de decisiones responsables
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Afectar la atención y los reflejos
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Aumentar la probabilidad de ejercer o sufrir situaciones de violencia
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Provocar cuadros de intoxicación aguda que requieren atención médica urgente
La advertencia más directa aparece cuando el texto pasa del «antes» al «qué hacer si pasa». Ante un posible cuadro de intoxicación, la indicación es clara y operativa: «se debe llamar de inmediato al servicio de emergencias médicas (107)» y dar aviso a personas adultas referentes o integrantes de la familia para garantizar una intervención rápida.
Primeros auxilios: qué hacer mientras llega la ayuda
En el mismo sentido, el comunicado incorpora recomendaciones difundidas por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) , con pautas de primeros auxilios mientras llega la asistencia médica:
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Solicitar atención urgente si hay pérdida de conciencia por consumo excesivo
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Contactar a un adulto responsable de inmediato
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No dejar sola a la persona afectada bajo ningún concepto
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Acostarla de costado (posición de seguridad) para evitar la aspiración de fluidos en caso de vómitos
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Mantenerla abrigada para evitar hipotermia
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Conservar la calma y transmitir tranquilidad mientras se aguarda la atención
En el terreno real del UPD, esa decisión temprana suele ser la diferencia entre una situación controlable y una emergencia grave.
La escuela, preparada para intervenir
La escuela aparece como el otro actor que no puede improvisar. El texto recuerda que cada establecimiento cuenta con la Guía Jurisdiccional de Intervención ante Situaciones Complejas , un instrumento que orienta el accionar institucional frente a contingencias vinculadas al UPD y al inicio del ciclo lectivo.
Esa mención no es menor: cuando el festejo se traslada a la vereda, la plaza o el ingreso a la escuela, la respuesta institucional necesita criterios y coordinación. Los equipos directivos y docentes tienen la responsabilidad de activar los protocolos correspondientes sin estigmatizar a los estudiantes, pero garantizando la seguridad de todos.
Cuidado entre pares: el eje comunitario
El documento también plantea un eje comunitario que suele aparecer tarde: el autocuidado y el cuidado entre pares , como pilares de una celebración que no deje a nadie afuera ni expuesto. La propuesta es que los propios adolescentes puedan reconocer señales de alarma en sus amigos y actuar a tiempo, sin miedo a «quedar como buchones» sino entendiendo que ayudar puede salvar una vida.
El contexto: el 2 de marzo, el día clave
Aunque el ciclo lectivo 2026 ya comenzó el lunes 23 de febrero, la celebración del UPD se conecta con una fecha puntual del calendario escolar. Los estudiantes de 6° año se incorporan a clases el 2 de marzo, momento en el que empiezan formalmente su último año del nivel secundario. Ese «primer día del último año» es, justamente, el disparador de una celebración que suele extenderse hasta la mañana.
La articulación entre Salud y Educación
La articulación entre Educación y Salud se presenta como parte de una política pública más amplia, pensada para acompañar trayectorias estudiantiles desde una perspectiva de derechos y cuidado. La apuesta es que el UPD no quede capturado por el «todo vale» ni por el «no se puede», sino por acuerdos concretos entre familias, escuela y comunidad.
De cara a la incorporación de 6° el 2 de marzo, el Gobierno provincial reafirma el objetivo de entornos seguros y corresponsabilidad.
Una noche, muchas responsabilidades
El UPD, en definitiva, concentra una celebración que para muchos marca identidad y pertenencia, pero también expone una fragilidad: cuando algo sale mal, el margen de reacción es corto. Por eso, las recomendaciones ponen el cuerpo en lo urgente (síntomas, llamados, posiciones de seguridad) y, al mismo tiempo, en lo preventivo (diálogo, acuerdos y cuidado entre pares). No prometen una noche «perfecta», pero intentan que el festejo no termine en una guardia ni en una situación irreversible.




