Argentina invertirá US$33 millones para entrenar pilotos de F-16.
La incorporación de los cazas F-16 a la Fuerza Aérea Argentina marca un hito en la recuperación de la capacidad de defensa nacional, pero la llegada de los fierros es solo la mitad del camino. Para que estas aeronaves alcancen su máximo potencial, el Gobierno ha formalizado un ambicioso esquema de capacitación técnica y operativa que se desarrollará íntegramente en suelo argentino. A través de un contrato estratégico con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, se busca que los aviadores nacionales logren una autonomía total en el manejo de este sistema de armas de última generación.
Capacitación en suelo argentino hasta 2029
El acuerdo establece que la firma Top Aces Corp., con base en Mesa, Arizona, será la encargada de formar a los instructores que luego tendrán la responsabilidad de transmitir el conocimiento al resto de la fuerza. Según La17, el contrato prevé un desembolso total superior a los 33 millones de dólares, con un esquema de pagos que inicia este año con una partida de 22.754.462 dólares. Este programa de formación se extenderá hasta el 30 de junio de 2029, permitiendo que la Argentina no dependa de bases en el exterior para mantener a sus pilotos actualizados en la doctrina de combate del F-16.
El comunicado oficial del organismo estadounidense fue contundente al respecto: “Este contrato contempla la capacitación de pilotos instructores de F-16, lo que permite a los pilotos de países socios alcanzar una capacidad operativa independiente fuera del territorio continental de EE.UU.”. Esta independencia técnica es el objetivo central del Ministerio de Defensa, buscando consolidar la operatividad de las 24 aeronaves compradas originalmente a Dinamarca.
El sistema de armas y la logística de traslado
La flota adquirida se compone de 24 unidades F-16 A/B Block 15 MLU, modernizadas al avanzado estándar “Tape 6.5”. El desglose de la compra incluye 16 aviones monoplazas y ocho biplazas, estos últimos fundamentales para las tareas de entrenamiento en vuelo. El paquete no se limitó a las células de los aviones: incluyó armamento pesado, equipamiento de apoyo en tierra, cuatro simuladores de alta fidelidad, ocho motores de repuesto, cascos con tecnología de punta y stock de piezas garantizado por un lustro.
El operativo de traslado fue una proeza logística que comenzó en Vojens, Dinamarca, el pasado 28 de noviembre. Con el apoyo de unidades de reabastecimiento KC-135 Stratotanker de los Estados Unidos para cruzar el Atlántico desde las Islas Canarias hasta Brasil, el primer envío de seis aeronaves ya se encuentra en el país. En esta estructura de apoyo participan activamente el Boeing 737 T-99 “Islas Malvinas” y el KC-130H TC-69, asegurando la coordinación necesaria entre las distintas unidades de la Fuerza Aérea.
Tandil como sede y los requisitos para los pilotos
La VI Brigada Aérea de Tandil ha sido designada como el hogar definitivo de los «Fighting Falcon». Allí ya se encuentra operativo el Centro de Simulación Táctica y se aceleran las obras del Centro de Instrucción Técnica. El camino para comandar estas máquinas es extremadamente riguroso: tras cuatro años en la Escuela de Aviación Militar, los mejores promedios deben pasar por la Escuela de Caza en Mendoza para aprobar el Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate.
Además de la excelencia académica, los aspirantes deben cumplir con estándares físicos milimétricos, como una estatura de entre 1,64 y 1,90 metros y una visión perfecta de 10/10. Con este nuevo contrato de capacitación, la Argentina no solo compra aviones, sino que invierte en la creación de una élite de aviadores capaces de operar uno de los sistemas de defensa más potentes del mundo, asegurando que la soberanía del espacio aéreo nacional cuente con el respaldo de tecnología y conocimiento de primer nivel mundial.




