Arsenio Saihueque: el esquilador de Chubut que conquistó el mundo.
Desde los campos nevados de Gobernador Costa hasta las pistas internacionales de esquila en Europa y Oceanía, Arsenio Saihueque construyó una trayectoria marcada por la constancia, la innovación y el orgullo de representar a la Argentina. Instructor, competidor mundialista y creador de un método propio para esquilar guanacos, hoy proyecta un nuevo sueño: abrir un museo en su casa para preservar la cultura del trabajo rural patagónico.

Nacido y criado en Gobernador Costa, en la precordillera de Chubut sobre la Ruta 40, Saihueque aprendió el oficio casi sin darse cuenta. “En el campo nacés viendo el ciclo de la oveja”, resume. Hijo y nieto de trabajadores rurales, comenzó con tijeras manuales y, a los 16 años, salió a recorrer estancias de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, iniciando campañas que podían extenderse hasta seis meses.
De la tijera manual a la innovación técnica
Arsenio empezó esquilando con tijeras tradicionales, como la reconocida marca Vigornia, en una época donde el método habitual implicaba maniatar al animal. En los años 90, tras capacitarse en cursos del INTA, incorporó el sistema desmaneado o método australiano Tally Hi, que mejora el bienestar animal y reduce el desgaste físico del esquilador.
En 2015 sumó una nueva técnica denominada “New Pattern”, aprendida junto a un instructor sudafricano en la estancia La Lochiel de Camarones. A lo largo de su carrera, no solo adoptó tecnologías sino que también fue parte de la transición metodológica del país.
En 2004, cuando diez provincias estaban adheridas al programa Prolana, fue convocado como instructor nacional. Desde entonces, su rol como capacitador lo llevó a formar nuevas generaciones de esquiladores en distintas regiones.
Un método propio para guanacos y llamas
Uno de los hitos más relevantes de su trayectoria fue el desarrollo de un sistema para esquilar guanacos y llamas sin generar el estrés que implicaba el método tradicional, que requería cuatro personas para voltear al animal.
Tras días de ensayo, diseñó un procedimiento que permite realizar la tarea en solitario. Primero lo dibujó en un cuaderno y luego lo perfeccionó en la práctica. El resultado fue un sistema que facilita la obtención de una fibra excepcional, de entre 13 y 14 micrones, ideal para prendas de alta calidad.
El método fue patentado a través del programa Prolana y aplicado con éxito en el norte argentino para la esquila de llamas, luego de que en Chubut disminuyera la actividad por regulaciones vinculadas a la fauna.
Tres mundiales y el orgullo de representar al país
La carrera de Saihueque trascendió las tranqueras patagónicas. Representó a la Argentina en campeonatos mundiales realizados en Nueva Zelanda, Francia (2019) y Escocia (2023). En este último viajó solo y compitió en la categoría de tijera manual.
Gran parte de esos viajes fueron financiados con recursos propios y el apoyo de patrocinadores locales o del Ministerio de la Producción provincial. A diferencia de otras potencias laneras que viajan con equipos técnicos completos, los representantes argentinos suelen competir con estructuras mínimas.
Su salto internacional comenzó en 2016, cuando fue observado por un instructor sudafricano —manager de su selección— y por el australiano Peter Blackm, quienes vieron en él condiciones para competir al máximo nivel.
Un oficio exigente y poco reconocido
La esquila es una tarea de enorme desgaste físico. El propio Arsenio reconoce que es difícil ejercerla plenamente más allá de los 45 años debido a las horas de trabajo agachado. A ello se suman salarios bajos, múltiples intermediarios y campañas donde muchas veces se duerme bajo un camión o en el monte, con condiciones básicas.
En Argentina, además, la competencia interna ha decaído. Los torneos provinciales y nacionales organizados años atrás por Prolana dejaron de realizarse por los altos costos logísticos.
Enseñar desde la infancia y proyectar un museo
Hoy, con la experiencia acumulada, Saihueque apuesta a la formación temprana. Visita escuelas primarias donde enseña a esquilar con peluches y tijeras de madera, una técnica que conoció en Nueva Zelanda y que replica adaptada a la realidad local. Luego muestra la práctica real con animales, transmitiendo valores de respeto y profesionalización.
Su próximo desafío es crear un museo en su casa de Gobernador Costa. Allí planea exhibir herramientas, fotografías y recuerdos de sus viajes internacionales. El espacio será, además de un recorrido personal, una puesta en valor del trabajo rural patagónico que heredó de su familia.
La historia de Arsenio Saihueque es la de un trabajador que convirtió un oficio tradicional en una plataforma para innovar, competir y enseñar. Desde la Patagonia profunda hasta los escenarios mundiales, su recorrido demuestra que la pasión, aun en contextos adversos, puede abrir fronteras y sembrar legado.




