Luego de 17 días de lucha ininterrumpida contra las llamas en la zona cordillerana, la Brigada Forestal de Bomberos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires emprendió su regreso a casa
El contingente, que trabajó codo a codo con las fuerzas locales para mitigar los incendios en las inmediaciones de Esquel, cumplió una labor estratégica en uno de los sectores más críticos de la temporada.
Operativo de alto riesgo en la zona de Villarino
El despliegue no fue sencillo. Las tareas se concentraron en el sector de Villarino, donde la geografía y el clima impusieron desafíos constantes. Para frenar el avance del fuego, el equipo debió realizar tareas de gran desgaste físico, como la apertura de líneas y fajas cortafuego en todo el perímetro afectado, además de coordinar el uso de maquinaria pesada.
Según información que fue extraída del medio Canal12web, el acceso a los focos secundarios fue una de las mayores dificultades. El comisario inspector Gonzalo Linde, jefe de la brigada, detalló que en muchas ocasiones el personal debía caminar hasta dos horas para llegar a los puntos calientes, o bien depender de traslados en helicóptero cuando las ráfagas de viento permitían el vuelo.
El alivio de la lluvia y la nieve en la cordillera
A pesar del esfuerzo humano, el factor climático resultó determinante para sellar el éxito de la misión. Linde destacó que, en las últimas jornadas, una «brecha climática fantástica» que incluyó lluvias intensas y hasta una nevada reciente, fue la clave definitiva para enfriar el terreno y contener el foco ígneo de manera eficaz.
«El agua cayó muy bien», afirmó el comisario al describir el alivio que sintieron los brigadistas al ver el fuego retroceder ante el cambio de tiempo. Gracias a estas condiciones, el equipo pudo retirarse dejando el incendio prácticamente controlado y bajo guardia de cenizas.
Un equipo federal con base en Buenos Aires
La brigada forestal que prestó servicio en Chubut estuvo integrada por especialistas provenientes de diversas localidades bonaerenses, como Mar del Plata, La Plata, Tandil y Junín. Tras más de dos semanas de trabajo extremo, los efectivos fueron interceptados en Los Altares durante su viaje de retorno, donde recibieron el reconocimiento por su entrega en la protección de los bosques patagónicos.




