La Agencia de Recaudación inició el cruce de datos entre los ingresos percibidos en plataformas digitales y la facturación informada por monotributistas
Durante la recategorización semestral del Monotributo, que cierra el 5 de febrero de 2026, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha una política de mayor transparencia fiscal. El cambio tomó por sorpresa a muchos contribuyentes, ya que el organismo empezó a mostrar de manera abierta información que antes solo analizaba internamente: el detalle de los movimientos realizados en billeteras virtuales y plataformas digitales de cobro. El objetivo es que el usuario revise exactamente los mismos datos que el fisco tiene disponibles antes de validar su categoría.
La incorporación de estos activos digitales en el perfil del contribuyente responde al avance de la economía digital y a los regímenes informativos obligatorios que alcanzan a las Fintech. Al reflejar los ingresos generados mediante aplicaciones como Mercado Pago, Personal Pay o MODO, ARCA busca achicar la brecha entre la facturación declarada y el flujo real de dinero. Quienes utilizan de forma habitual estos medios electrónicos ahora acceden a un registro unificado que funciona como una señal de alerta: si los montos acreditados superan los límites de la categoría vigente, la recategorización de oficio aparece como un escenario cercano. De acuerdo con C5N.
Este nivel de visibilidad marca un cambio profundo en el vínculo entre el fisco y los trabajadores independientes. Al exhibir saldos y acreditaciones en plataformas digitales, ARCA refuerza la exigencia de que las declaraciones reflejen el total de los ingresos percibidos, sin dejar afuera las operaciones electrónicas. En este contexto, resulta clave revisar los números antes del vencimiento del plazo, ya que la exposición de estos datos reduce al mínimo el margen para errores o subdeclaraciones dentro del régimen simplificado.
Qué control tiene ARCA para la facturación de monotributistas y billeteras virtuales
Desde febrero de 2026, ARCA profundizó su esquema de control digital al pasar de un seguimiento aislado por plataforma a un cruce integral y masivo de información. El organismo ahora puede unificar en tiempo real todos los movimientos asociados a un mismo CUIT, sumando ingresos provenientes de billeteras virtuales —como Mercado Pago, Ualá o Personal Pay— y cuentas bancarias tradicionales. Este “mapa financiero” se muestra de forma directa al contribuyente dentro del portal oficial, a través del servicio “Nuestra Parte”, con el fin de transparentar qué datos maneja el fisco al momento de evaluar la recategorización.
El nivel de control se intensificó con los reportes automáticos mensuales que deben remitir las Fintech. Para el período 2026, los montos de referencia fueron actualizados: las plataformas están obligadas a informar acreditaciones, transferencias y saldos cuando el total mensual supere los $50.000.000 en el caso de personas físicas. Aun así, cifras inferiores no quedan fuera del radar, ya que ARCA aplica sistemas de análisis que comparan gastos con tarjetas, pagos de servicios y movimientos digitales con los ingresos declarados dentro de la categoría de Monotributo correspondiente.
Cuando el sistema detecta desajustes, las consecuencias pueden ser rápidas y significativas, desde una recategorización automática hasta la exclusión del régimen simplificado. Si el dinero que ingresa en billeteras virtuales —haya sido facturado o no— supera el tope anual de la categoría K ($108.357.084,05 a febrero de 2026), el contribuyente es dado de baja y encuadrado en el Régimen General. A esto se suma la facultad de ARCA de restringir operaciones y medios de pago a quienes integren la “Base de No Confiables”, lo que refuerza la importancia de respaldar cada cobro digital con la documentación electrónica correspondiente.




