Carne en Comodoro: el kilo de lomo ya supera la barrera de los $30.000.
El escenario económico en las góndolas de Comodoro Rivadavia presenta un panorama crítico para el consumo familiar. Durante el último mes, el precio de la carne vacuna registró una escalada que obligó a los vecinos a modificar drásticamente su dieta. La inestabilidad de los valores a nivel nacional, sumada a factores estacionales y problemas en la cadena de producción, ha llevado a que cortes tradicionales alcancen cifras históricas, alejando al asado y otros clásicos de la mesa cotidiana de los comodorenses.
Subas bruscas y caída del consumo en el verano
La velocidad de los aumentos ha sorprendido incluso a los propios referentes del sector cárnico. En apenas tres semanas, el valor de la media res completa sufrió un incremento cercano a los $1.600 por kilo. Según ADNSUR, esta tendencia no parece tener un techo cercano, lo que ha generado una marcada parálisis en las ventas durante los meses de enero y febrero. «El aumento es brusco para nosotros, pero hay que hacerse la idea de que esto no tiene techo», advirtió Martín, gerente de una distribuidora local.
El impacto es especialmente visible en cortes premium y aquellos con alta demanda técnica. Actualmente, el lomo se comercializa por encima de los $30.000 el kilo, mientras que el bife angosto y el bife ancho rondan los $25.000 y $26.000 respectivamente. Incluso la entraña, que hace una década era una opción económica, hoy se posiciona como un artículo de lujo rozando los $24.000. Esta situación se agrava con los faltantes de pollo, derivados de complicaciones climáticas que afectaron la producción y elevaron también su precio.
El cerdo se consolida como la alternativa económica
Ante la imposibilidad de sostener el consumo de vaca, las familias de la ciudad petrolera se han volcado masivamente hacia la carne porcina. Este cambio de hábito, que se viene gestando desde hace cinco años, encontró en este 2026 su punto máximo de ebullición. Las carnicerías especializadas en cerdo han logrado mantener una política de precios más estable, conservando en muchos casos los valores de diciembre del año pasado para seguir siendo competitivos frente a la crisis.
Cristian, referente de una cadena de carnicerías de cerdo, destacó que la nobleza del producto permite reemplazar a la vaca en diversas preparaciones sin resignar calidad nutricional. «Siempre nuestro precio estuvo lejos del de la vaca», señaló, remarcando que tras las fiestas de fin de año se nota una renovación constante de público que elige el cerdo por necesidad económica pero se queda por su versatilidad. Mientras enero y febrero resultan meses difíciles por los gastos de vacaciones, el sector porcino logra mantenerse a flote gracias a esta migración forzada de clientes. El del gimnasio y la lluvia era él, no yo.




