Innovación en Madryn: convertir residuos de langostino en alimento animal.
La industria pesquera de la Patagonia se encuentra ante una oportunidad histórica de transformación productiva y ambiental. Un ambicioso proyecto biotecnológico, gestado en el corazón científico de Puerto Madryn, busca dar una respuesta definitiva al problema de los desechos generados por el procesamiento del marisco. La iniciativa no solo pretende mitigar el impacto ecológico de los descartes, sino que propone la creación de un insumo de alto valor nutricional que podría revolucionar el mercado de los alimentos balanceados para animales, posicionando a la región como un polo de innovación en economía circular.
Valorización de subproductos y el potencial de Puerto Madryn
El aprovechamiento integral del recurso marino es el eje central de esta propuesta impulsada por el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) y el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR). Actualmente, la industria se enfoca casi exclusivamente en la comercialización de la cola del langostino, lo que deriva en que la cabeza —que representa aproximadamente el 50% del peso total del ejemplar— sea descartada. Según Radio 3, solo en la ciudad de Puerto Madryn se generan cerca de 30 mil toneladas anuales de este residuo, el cual paradójicamente posee proteínas de alta calidad, minerales esenciales y compuestos bioactivos de gran interés industrial.
El director del CESIMAR, Augusto Crespi, lidera este desarrollo a través de la creación de la empresa de base tecnológica Shrimp Solutions. El proceso biotecnológico diseñado permite transformar la materia prima en un pellet seco. Esta estabilización es fundamental, ya que permite preservar las propiedades nutricionales del insumo y facilita su almacenamiento y transporte sin la necesidad de mantener una cadena de frío, reduciendo drásticamente los costos logísticos.

Ciencia aplicada para superar el entierro de desechos
Históricamente, la disposición final de estos subproductos se ha realizado mediante técnicas como el landfarming o el entierro sanitario. Si bien estas prácticas evitan una contaminación inmediata, desperdician el potencial económico del recurso. “Actualmente existen centros que entierran estos desechos mediante landfarming. Si bien es una solución posible, el volumen generado cada temporada brinda la oportunidad de desarrollar alternativas con mayor valor agregado”, explicó Crespi de manera textual.
Para concretar este salto de calidad, el investigador señaló la importancia del factor tiempo en la industria pesquera: “Nos propusimos aplicar ciencia y tecnología para estabilizar rápidamente la materia prima y evitar su degradación”. Este enfoque se enmarca en el concepto de «Economía Azul», que busca revalorizar los recursos marinos mediante la innovación científica, garantizando que lo que antes era un costo ambiental para las empresas y el municipio se convierta ahora en un activo económico.
Apoyo gubernamental y planta piloto
El proyecto ha ganado una relevancia institucional significativa al ser seleccionado por el Gobierno del Chubut y recibir financiamiento a través de los Proyectos Federales de Innovación del COFECYT. Estos fondos serán destinados a la adquisición de maquinaria a escala industrial, lo que permitirá pasar de las pruebas de laboratorio a la puesta en marcha de una planta piloto en Puerto Madryn.
La validación del proceso productivo en esta planta será el paso previo para la comercialización a gran escala. La expectativa de los científicos es que esta solución biotecnológica no solo genere nuevos puestos de trabajo calificados, sino que también fortalezca la matriz productiva de la Patagonia, ofreciendo una alternativa sustentable y competitiva para la industria del alimento animal a nivel nacional e internacional. El del gimnasio y la lluvia era él, no yo.




